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Economía de la complejidad
Economía de la complejidad basada en la crisis vista como riesgo
Por: Julián Marcelo Cocho; Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Resumen:
La explosión de crisis económicas imprevisibles y difíciles de reducir pone en cuestión no sólo la práctica económica, sino una teoría cada vez más criticada por un arco de expertos que va de Soros a Krugman. Muchos otros como Beinhocker empiezan a sustituirla por una Economía de la Complejidad, apoyada en el reconocimiento en el ámbito económico de los sistemas complejos adaptativos que están en la base de la teoría de la complejidad. Ésta está mucho más desarrollada en los ámbitos biológicos, cuya evolución está continuamente perturbada por cambios, mutaciones y hasta crisis de explosión o extinción de especies. En el ámbito económico, ni la teoría clásica ni la de la economía de la complejidad han convergido hasta ahora con las teorías de las crisis endógenas, derivadas a su vez de la teoría del riesgo. La reorganización de las cuatro teorías partiendo de una consideración de las crisis estructural y no patológica facilita no sólo el desarrollo teórico natural de la economía de la complejidad, sino la gestión práctica del riesgo que las crisis implican, reduciendo o al menos controlando su rol destructor.
Índice
1. Crisis en el proceso económico    2
1.1. La crisis ha venido y nadie sabe como ha sido    2
1.2. Crisis de fundamentos    3
1.3. Aproximación al concepto de crisis económica    5
2. Crisis sin complejidad    5
2.1. Teorías explicativas de las crisis    5
2.2. Teorías basadas en el origen endógeno de las crisis    6
2.3. La teoría marxista de las crisis    7
2.4. La teoría keynesiana de las crisis    9
3. Complejidad sin crisis    11
3.1. Crisis de la teoría económica neoclásica    11
3.2. Macroeconomía de la complejidad    12
3.3. Microeconomía de la complejidad    13
4. Falta de vinculación entre crisis y complejidad    14
4.1. Por una nueva economía teórica y práctica    14
4.1. Crisis y auto-organización en economía    15
4.2. Desarrollo de la Teoría de la Crisis en la escuela marxista clásica    17
4.3. Desarrollo de la Teoría de la Crisis en la escuela marxista clásica    18
4.4. ‘Marxismo del caos’ frente a ‘caos del marxismo’    19
4.5. Economía marxista y complejidad    20
5. Bases vinculadoras de la crisis y la complejidad    21
5.1. Crisis vistas como perturbaciones, inestabilidades y riesgos de desvío    21
5.2. Las crisis vistas como ‘patologías’ socioeconómicas    22
5.3. La Teoría de la Evolución y los sistemas económicos    23
5.4. Sistemas Complejos Adaptativos en los procesos económicos    25
6. Evolución y crisis en los sistemas económicos complejos    26
6.1. Precisiones adicionales de la ciencia de la complejidad    26
6.2. Sistemas y Redes Adaptativos No Lineales en Economía    26
6.3. Generación de pautas reducidas en los SCA económicos    28
6.4. Pautas de explosión y extinción en los SCA económicos    29
7. La gestión de las crisis desde la teoría de riesgos    30
7.1. Modelo general de gestión de riesgos    30
7.2. Aplicación de la gestión de riesgos a las crisis económicas    31
7.3. Conducción de los procesos económicos por sus riesgos o crisis    32
8. Conclusión    32

“El movimiento contradictorio de la sociedad capitalista se le revela al burgués práctico, de la manera más contundente, durante las vicisitudes del ciclo periódico que recorre la industria moderna y en su punto culminante: la crisis general. Esta crisis nuevamente se aproxima, aunque aún se halle en sus prolegómenos, y por la universalidad de su escenario y la intensidad de sus efectos, atiborrará de dialéctica hasta a los afortunados advenedizos del nuevo Sacro Imperio.”
                         (Marx, El Capital, Libro I. Epílogo a la 2ª edición, 1873)
1. Crisis en el proceso económico
1.1. La crisis ha venido y nadie sabe como ha sido
Una vez más, el proceso económico no ha podido autocontrolarse, ni global ni localmente. Un maremoto sacude hasta los cimientos su funcionamiento, arrasando sus estructuras y destruyendo buena parte de sus ‘agentes terminales’, entidades o personas, en su doble faceta de productores y de consumidores.
Expertos diagnosticadores -a priori o no- dan como causa de fondo los altos precios de materias primas y alimentarias, así como el poco respaldo productivo que tienen unos explosivos flujos monetarios, tan opacos como imprevisibles. Son los paladines de la ingente tarea de regenerar una economía sostenible y puede tomarse al premio nobel 2008 de economía Krugman como ejemplo.
Otros expertos ‘forenses’ de la depresión, se limitan a ver su detonante, la crisis financiera, crediticia e hipotecaria que arranca en EEUU hacia agosto de 2007, “cuando los Bancos centrales tuvieron que intervenir para proporcionar liquidez al sistema bancario" (como afirma Soros, citado como ejemplo).
El especulador Soros,  tan liberal como clarividente, analiza la sintomatología de la crisis detallando para EEUU los mecanismos inmobiliarios de disparo de la crisis y su profundización financiera: ”La crisis se ha ido generando de forma lenta… Tiene su origen en el estallido de la burbuja de Internet a finales del 2000… El dinero barato produjo la burbuja inmobiliaria, la expansión de adquisiciones de empresas y otros excesos. Cuando el dinero es gratuito, el prestamista sigue prestando hasta que ya no quede nadie a quien prestar. Los prestamistas hipotecarios relajaban sus criterios e inventaban nuevos modos de estimular a las empresas y conseguir ingresos. Para trasladar el riesgo crediticio a los inversores, los bancos de inversión desarrollaron técnicas como los fondos de pensión o los de inversión mobiliaria… Desde 2000 a mediados de 2005, el valor de mercado de las viviendas construidas subió más del 50 por ciento y hubo un boom de nuevas construcciones… De 1997 a 2006 los consumidores retiraron más de 9 billones de dólares en dinero efectivo de su patrimonio inmobiliario… En el primer cuarto de 2006, la detracción del capital inmobiliario suponía casi el 10 por ciento de la renta personal disponible. El crecimiento de dos dígitos del precio de la vivienda generó especulación. Cuando se espera que el valor de la propiedad incremente más que el coste de pedir préstamos, tiene sentido poseer más propiedad de la que se desea ocupar. En 2005, el 40 por ciento de todas las viviendas adquiridas no pretendía servir como residencia habitual sino como inversiones o segundas viviendas.”
La burbuja inmobiliaria desató la burbuja financiera. “Como el crecimiento en la renta media real era muy débil en los años 2000, los prestamistas aguzaron el ingenio para que las casas parecieran asequibles”, generando toda suerte de ´productos’ de oscuros enrevesados nombres y de oscuros contenidos. Soros los desmenuza: hipotecas con ‘trampa’; hipotecas subprime; créditos ‘ninja’ (‘no job, no income, no assets’ para los ‘sin trabajo, sin ingresos, sin activos’); hipotecas reconvertidas en ‘obligaciones de deuda con garantía’ CDO (bonos o títulos ‘sintéticos’ aceptados sin control por bancos y agencias de rating y vendidos en bloque a bancos de inversión que los reagrupan, fraccionan y reconvierten en CDO de CDO -o CDO2- y hasta CDO3; extensión a otras formas de crédito como los credit default swaps CDS; expansión incontrolada de hedge funds que garantizaban aparentemente los CDO y otros valores, dando altos beneficios por el uso creciente del apalancamiento para explotar los diferenciales de riesgo.
Krugman recuerda, en otro texto aún más reciente,  como gracias a los hedge funds que cita tan cínicamente Soros, éste se enriqueció con su propio ‘Quantum Fund’, atacando en los años 90 las monedas de Gran Bretaña y de varios países asiáticos. Krugman achaca a Soros “ambiciones tanto intelectuales como financieras y a quien le gustaría que el mundo tomara sus pronunciamientos tan seriamente como toma su perspicacia para los negocios“. Pero admite que “son plausibes las teorías de la conspiración (un individuo o pequeños grupos pueden realmente modificar el valor de la moneda de una economía de dimensión incluso mediana) gracias a la naturaleza de la ‘bestia’:... los hedge funds, instituciones financieras que pueden asumir temporalmente el control de activos muy superiores… To hedge es ‘intentar evitar o reducir pérdidas haciendo jugadas, apuestas, inversiones, etc. compensadoras’. Se actúa así para asegurarse de que las fluctuaciones de mercado no afecten a la propia riqueza. Pero lo que hacen los hedge funds es intentar que el mercado fluctúe lo más posible… Los hedge funds con buena reputación han podido tomar posiciones 100 veces superiores al capital de sus propietarios; esto significa que puede doblar ese capital un aumento del 1% en el precio de sus activos o de disminución de sus obligaciones… ¿Qué dimensiones tienen los hedge funds? Nadie lo sabe en realidad. Hasta el otoño pasado, apenas eran controlados por los reguladores… Muchos hedge funds tenían una inversión mínima muy grande (10 M$) de manera que sus inversionistas eran individuos adinerados, que los gobiernos suponían que podían cuidarse de si mismos. No parecían ser eslabones clave en el sistema financiero, a diferencia de los bancos… Al requerir sólo una limitada cantidad de pocas personas, pueden operar ‘a cierta distancia’, estableciendo su residencia legal en jurisdicciones complacientes para librarse de molestas interferencias”; o sea, en paraísos fiscales.
Soros también denuncia que el sector de hedge funds con menor rating (el toxic waste o basura tóxica) ya había dado graves problemas en tiempos de Greenspan, presidente de la Reserva Federal de la era Bush; y éste los ignoró, pese a los avisos de sus antecesores Volcker y Gramlich y otros expertos financieros. Pero “cuando estalló la crisis, los mercados financieros se enmarañaron con una rapidez increíble… Lo que comenzó con hipotecas subprime de baja calidad pronto se extendió a los CDO sintéticos construidos con las de mayor valor. Los CDO no eran fácilmente negociables, pero había índices negociables… Los inversores que buscaban cobertura y los vendedores que buscaban beneficios se apresuraron a vender estos índices, y éstos se precipitaron a la baja, poniendo en entredicho el valor de las agencias de CDO que supuestamente representaban. Los bancos de inversión perdieron muchas posiciones de su balance general en CDO debido a los vehículos de inversión estructurada SIV, creados para sacar activos de dichos balances. Los SIV se financiaban con la emisión de pagarés respaldados con activos, pero su mercado se agotó al ponerse en entredicho el valor de los CDO, lo que forzó a los bancos de inversión a redimir sus SIV, admitiéndolos en sus balances y así reconociendo grandes pérdidas… Estos bancos, con contratos de préstamo para financiar adquisiciones con apalancamiento, los habrían liquidado como obligaciones de préstamo con garantía CLO, pero el mercado CLO también se quedó en el atolladero junto al mercado CDO… Algunos bancos permitieron que sus SIV quebraran y otros renegaron sus obligaciones de adquirir con apalancamiento. Todo esto desconcertó a la bolsa y ejerció una presión tremenda en los bancos, cuyas dificultades para valorar su riesgo y el de la parte contraria les hizo no prestarse mutuamente y acumular liquidez. Al principio, los bancos centrales tuvieron dificultades en inyectar suficiente liquidez, pues los bancos comerciales evitaban los servicios financieros que tuvieran una carga… pero superaron los obstáculos. Sólo el Banco de Inglaterra sufrió un grave hundimiento cuando intentó auxiliar al prestamista hipotecario Northern Rock. El esfuerzo de rescate generó un pánico bancario… Aunque se había inyectado liquidez, la crisis se negaba a escampar y la expansión del crédito continuaba. Los principales bancos anunciaron amortizaciones considerables… La inestabilidad se extendió desde las viviendas residenciales a la deuda de las tarjetas de crédito, a créditos para automóviles, a locales comerciales, a bonos municipales. Un problema más importante, aún sin resolver, amenaza el mercado de CDS, credit default swaps...”
1.2. Crisis de fundamentos
Soros no se para en los síntomas de la crisis actual. También intenta describirla con ayuda de las dos funciones del pensamiento de los agentes económicos: la cognitiva para intentar entender la situación; la manipulativa para intentar cambiarla o al menod aprovecharla. ¬Y establece que ambas actúan en direcciones opuestas y pueden interferirse mutuamente. Soros extiende así la crisis a los fundamentos de la economía misma: “Para comprender lo que está sucediendo necesitamos un nuevo paradigma. El paradigma existente, es decir, la creencia de que los mercados financieros tienden al equilibrio, es tan falso como engañoso. Nuestros actuales problemas pueden atribuirse en gran parte al hecho de que el sistema financiero internacional ha evolucionado dentro de ese paradigma [con] los supuestos de la teoría de la competencia perfecta, en particular el supuesto del conocimiento perfecto”.
 “Frente a lo que afirma la teoría económica clásica, que supone conocimiento perfecto, ni los participantes en el mercado ni las autoridades monetarias y fiscales pueden basar sus decisiones puramente en el conocimiento. Sus juicios y conceptos equivocados afectan a los precios del mercado, [que] no se desvían de un equilibrio teórico de manera aleatoria, como afirma el paradigma actual. Los mercados nunca alcanzan el equilibrio postulado por la teoría económica. Hay una conexión reflexiva de doble sentido entre la percepción y la realidad que puede dar lugar a procesos de auge y crisis que inicialmente se autorrefuerzan, pero que finalmente se autodestruyen, es decir, a burbujas. Cada burbuja consiste en una tendencia y en una falsa concepción que interactúan… Todas estas crisis forman parte de lo que yo llamo una superburbuja, un proceso reflejo de largo plazo que ha evolucionado a lo largo de los últimos 25 años. Proceso que consiste en una tendencia actual, la expansión crediticia, y una concepción equivocada actual, el fundamentalismo de mercado… La crisis actual es un punto de inflexión en el que tanto la tendencia como la concepción equivocada se han vuelto insostenibles.”
Soros termina resumiendo que “estamos inmersos en la peor crisis financiera desde 1930. En cierto sentido, se asemeja a otras crisis de los últimos 25 años; pero hay una diferencia sustancial: la crisis actual marca el fin de una era de expansión crediticia basada en el dólar como moneda de reserva internacional… La crisis actual es de otro tipo. Se ha extendido de un segmento a otro del mercado, en particular a los que utilizan instrumentos sintéticos y estructurados de nueva creación. Ha cuestionado el riesgo y la base de capital de las principales instituciones financieras. La incertidumbre no se aclarará en mucho tiempo; impidiendo el funcionamiento normal de los sistemas financieros, con consecuencias de largo alcance para la economía real… No se puede evitar concluir que las autoridades financieras y los participantes del mercado no entienden la forma cómo funcionan los mercados financieros. Sus concepciones erróneas se manifiestan no sólo en su fracaso para comprender qué sucede; también han dado lugar a los excesos que están en la raíz del actual caos en los mercados.”
Krugman sostiene, frente a Soros, que esta crisis no es de otro tipo, sino que sólo tiene otro alcance y envergadura, recordando la larga lista de crisis parciales en las dos décadas anteriores que ya permitían pronosticar la situación actual. En el capítulo conclusivo titulado de nuevo como ‘El retorno de la economía de la Depresión’ (igual que el título de 1999), confirma que los problemas de la década de los años 30 han vuelto al escenario, poniendo en jaque la estabilidad económica mundial: “por primera vez en dos generaciones”, la demanda agregada ha sido incapaz de aprovechar la capacidad productiva instalada y el impulso económico por el lado de la oferta ha conducido a serios cuellos de botella. Como Soros, también cree que esto se debe a la creencia de los economistas en la capacidad del mercado para corregir desequilibrios flexibilizando precios y salarios. Como las políticas monetarias expansivas venían contrarrestando el efecto de las recesiones, esos economistas han subestimado el estudio de las recesiones, concentrándose en “el progreso tecnológico y en el crecimiento a largo plazo”. Sin despreciar estos temas, Krugman piensa con Keynes que “a largo plazo todos estaremos muertos.” Mientras tanto, las economías analizadas (Japón, México, Argentina, Tailandia, Malasia, Indonesia, Brasil, etc.) han caído en recesiones que han ido terminando con el progreso alcanzado anteriormente.
Krugman ya pronosticaba hace una década que las próximas crisis surgirían en Europa, Norteamérica, China, etc. y que la política monetaria conservadora puede caer en una trampa de liquidez como Japón. Para quienes argumentan que las crisis se deben a altos déficits presupuestarios, corrupción, negligencia, etc. Krugman recuerda que las crisis tampoco perdonan las economías seguidoras de la ortodoxia y que “se encontrarán razones para justificar la tragedia, pero no se cuestionará al sistema”. Krugman subraya que todas las economías presentan problemas estructurales y que se debe reflexionar sobre los paradigmas: “El problema no está en los recursos escasos (hay millones de desempleados y capacidad productiva ociosa), sino en el entendimiento de la complejidad de las crisis... El análisis económico no debe concluir con una serie de recomendaciones que hay que aplicar para cualquier caso; más bien se trata de responder a un mundo cambiante mediante otra manera de razonar.”
Krugman hace justo lo contrario con la reedición de su libro (en 2008, ya en plena crisis recesiva). Puede que urgido por la crítica situación, no sólo no profundiza en cómo “responder a un mundo cambiante mediante una manera de razonar”, sino que concuye ésta con esa serie de recomendaciones antes tan denostada, afirmando que, “para enfrentarse a la emergencia, es esencial resolver las debilidades que propiciaron esta crisis, pero eso es algo que puede esperar. Ante todo, tenemos que enfrentarnos a los peligros evidentes que nos amenazan. Para ello, los políticos del mundo han de hacer dos cosas: conseguir que el crédito vuelva a fluir y fomentar el gasto”, como sea. Krugman acepta que “todas las iniciativas parecen ir, por el momento, en la buena dirección, pero se han revelado insuficientes, así que habrá que tomar más medidas… La recapitalización tendrá que ser mayor y abarcar más instituciones, que deberán admitir a su vez un mayor grado de control por parte del gobierno” (aunque para tranquilizar al sistema bancario, “habrá que reprivatizar las finanzas en cuanto sea seguro hacerlo”). “La respuesta es recuperar los viejos estímulos keynesianos… Y cuando la recuperación se haya puesto en marcha, habrá llegado el momento de tomar medidas preventivas, reformar el sistema para que la crisis no vuelva a estallar”… con “la fuerza de las ideas… Hay quien dice que nuestros problemas económicos son estructurales y que no tienen solución a corto plazo, pero yo creo que los únicos obstáculos estructurales importantes para la prosperidad del mundo son las doctrinas obsoletas que pueblan la cabeza de los hombres.” Con esta frase, tan imprecisa como poco comprometida, Krugman concluye éste que, al parecer, es un libro de cabecera del presidente Obama.
En definitiva, a pesar de sus diferencias, Krugman y Soros cuestionan el funcionamiento del sistema e incluso la propia teoría económica que lo soporta. Pero, como otros críticos, no ofrecen mecanismos para prevenir -y menos aún para resolver- unas crisis que se ignoran con arrogancia hasta que llegan y que, en medio de la perplejidad y la angustia, se intentan paliar precipitadamente en el corto plazo de lo diario, sin dar tiempo a reflexionar para evitar otro catastrófico “largo plazo, en que, todos, muertos”. Así se obtienen, en el mejor de los casos, retoques que retardan y/o no amplian la próxima recaida de un sistema que la implica sin quererla y de una teoría que se suicida si no tiene en cuenta sus disfunciones.
1.3. Aproximación al concepto de crisis económica
Es dificil de consolidar un único concepto de crisis,  porque hay al menos dos visiones: la crisis práctica, que arrasa súbitamente; y la crisis teórica, más pausada en sus tesis. El término, inicialmente empleado en medicina, designa en una enfermedad un proceso o período “breve, indeciso, convulsivo”. Éste requiere una “decisión” (etimología griega del término ‘crisis’) que permita reaccionar al enfermo. Igual sentido se aplicó inicialmente a eventos económicos puntuales, por ejemplo a las crisis de las bolsas, arquetípicas de las crisis económicas, caracterizadas por el rápido colapso de los valores como final de un período de crecimiento desequilibrado y comienzo de una fase de recesión. Pero el término se ha ampliado a otras circunstancias menos puntuales (como al tratar la ‘crisis del petróleo’), hablando incluso de crisis ‘crónicas’ para caracterizar un conjunto de situaciones y procesos económicos adversos.
Las distintas acepciones de las crisis económicas se suelen precisar por medio de las clasificaciones o distinciones que ofrecen determinados indicadores (más adelante se presentan las más operativas). Algunos indicadores permiten incluso identificar las crisis y medirlas. Por ejemplo una crisis se considera extendida a un Estado cuando sus efectos de pueden medir con referencia a su cuadro estadístico de valores económicos, como las tasas de crecimiento de la producción, de desempleo y de inflación; los niveles de inversión, de beneficios y de salarios; los déficits privados y públicos, etc.
Los ‘ciclos económicos’, situados en un terreno conceptual cercano a las crisis, se relacionan con la frecuencia y el impacto de éstas, dando lugar a la conocida clasificación en tres grandes ‘ondas’ o periodos recurrentes, establecidos de forma casuística y más o menos empírica en la época de la Crisis de 1929 y de su Depresión consiguiente. Kondratiev entonces complementó, con su ‘onda’ larga de repetición de crisis (25 a 50 o más años, dependiendo de los autores), los trabajos intuiciones desarrolladas en el siglo XIX por los franceses Juglar para la ‘onda’ media (8 a 10 años) y Kitchin para ‘ondas’ menores (2 a 4 años). Schumpeter incorpora estos 3 ciclos como ´modelo tricíclico’ al final de la gran Depresión (hacia 1939). La crisis puede verse así como una fase de un fenómeno más amplio, el ciclo económico. En todo caso las fronteras entre estas tipologías de crisis y de ciclos son flexibles y permiten identificar situaciones mixtas, en unos casos por imprecisión y en otros por agregación o superposición (de ‘ondas’ de distinto periodo).
2. Crisis sin complejidad
2.1. Teorías explicativas de las crisis
Aunque se pueden rastrear las menciones a las crisis, perturbaciones a veces gravísimas de los procesos económicos en toda la historia escrita de la humanidad, éstas no empiezan a ser objeto de estudio sistemático hasta el desarrollo de la ciencia económica en el siglo XIX; y pasan a ser una preocupación fundamental de los economistas en torno a la gran Crisis de 1929 y la gran Depresión que originó.  
La Sociedad de Naciones, precursora de la ONU, editó un conjunto de explicaciones de todas las crisis,  incluso de las sobrevenidas hasta 1937, buscando soluciones que redujeran sus efectos catastróficos. El libro recogión y agrupó en cinco bloques la visión teórica de las crisis por economistas de toda tendencia:
“1) la teoría monetaria pura (por ejemplo de Hawtrey),
“2) las teorías de sobreinversión, en sus tres versiones: monetaria (Hayek, Wicksell), no monetaria (Marx, Tougan-Baranovski) y del "principio de aceleración" (Aftalion, J.M.Clark, Kuznets, Harrod);
“3) las teorías de sub-consumo alcanzadas por los seguidores de Malthus y Sismondi, debido al exceso de ahorro (Hobson, Foster, Catchings) o al retraso de los salarios respecto a la productividad (Lederer);
“4) las teorías ‘psicológicas’ (Taussig o el propio Keynes antes de escribir la Teoría General);
“5) las teorías que hacen hincapié en la influencia de los ciclos agrícolas (Jevons, Moore).”
Pero incluso la ‘Teoría General’ de Keynes, difundida poco después de este agrupamiento, ya no se ajusta a su poder explicativo, situándose a caballo entre las tres teorías de sobre-inversión, sub-consumo y psicológica. Esta parcial obsolescencia, y sobre todo la emergencia de la Teoría de la Economía de la Complejidad, llevan a utilizar otras clasificaciones relacionadas con las hipótesis sobre la extensión y origen de la crisis. Según su extensión, éstas se califican como limitadas (local o sectorialmente cuando afectan a un tipo de actividad, como la bolsística) o generalizadas (si afectan a muchas actividades regiones mundiales). Según su origen, las crisis ¬se califican como endógenas (sus causas proceden del sistema acotado en estudio) o exógenas (sus causas proceden del entorno del sistema).
También pueden correlacionarse las manifestaciones de los distintos tipos de crisis con ciertos factores,   explícitos o postulados en los sistemas afectados, como son su mayor o menor tendencia a la inestabilidad y su vulnerabilidad a la crisis si se produce. El análisis básico de las crisis sigue así una de estas dos vías “frontalmente opuestas, según la estabilidad que se atribuya al sistema económico. Si ésta se postula, los eventos imponen el análisis de errores o de encadenamientos accidentales que pueden transformar una recesión de amplitud media en una catástrofe mundial. Si se analiza la economía como un sistema inestable, se tenderá a evidenciar el juego de mecanismos profundos vistos como inevitables”. Las dos vías desembocan en sendas teorías de las crisis basadas en su origen, sea éste exógeno o sea endógeno al desarrollo normal de los procesos económicos.   
Por un lado, el efecto de las teorías basadas en el origen exógeno de las crisis es sólo perturbador y debería poder reducirse sin afectar la continuidad del sistema económico, visto éste como básicamente estable y dotado incluso de virtudes auto-reequilibradoras. En estas teorías, la perturbación tiene como única causa importante la política estatal en cada pais y, en todo caso, las interrelaciones interestatales.
-     Un primer tipo de estas teorías son las llamadas ultra-liberales (Nozick, Gilder). Postulan la solución reductora de las perturbaciones externas al sistema económico estableciendo recortes drásticos de la fiscalidad del estado y de su actividad.
-     Un segundo tipo de teorías se plantea reducir dicha causa estatal de la crisis limitando la creación de dinero (vista ésta como facultad principal del Estado, conferidora de poderes arbitrarios sobre la economía por medio de su Banco Central). La escuela de Friedman, principal sostenedora de esta visión monetarista, impuesta políticamente en paises anglosajones, culpa a los Estados de la inflación resultante de crear en exceso un dinero; lo que actúa como droga excitante de la economía y exige a su vez de los Estados que ejerzan el papel político de las ‘purgas’ desintoxicadoras.
-     Un tercer tipo de teorías, menos radicales, que siguen sobre todo los políticos del continente europeo, postulan que las crisis no sólo se originan por los poderes del Estado propio sino por distintos centros de poder nacionales e internacionales; lo que lleva a una práctica política, también exógena al sistema, de intervencionismos más moderados que los anteriores, combinando iniciativas estatales y el juego de la competencia para reequilibrar las funciones básicamente estables del mercado.
2.2. Teorías basadas en el origen endógeno de las crisis
Frente a las anteriores teorías, otros tres grandes grupos de teorías parten, como principio básico, de un origen de las crisis desde dentro del propio sistema económico (sistema que sería así intrínseca y estructuralmente propenso a situaciones de inestabilidad). Vistos cronológicamente:
-    El primer grupo procede de la crítica a la naturalidad y perennidad de los sistemas económicos realizada por distintas escuelas marxistas desde hace siglo y medio;
-    El segundo agrupa a los sucesores de la Teoría General de Keynes, establecida y seguida en la posguerra para reanimar el sistema económico derrumbado por la crisis de 1929 y sus depresiones;
-    El tercer grupo busca más recientemente una vía convergente entre los dos anteriores.
En los tres grupos, la crisis, vista como un ”punto de interrupcion y emergencia endógeno” en procesos económicos inestables, podría constituirse como núcleo de arranque del análisis y estudio de estos procesos, así como de la gestión de su comportamiento. Para que esto ocurra, es condición necesaria  que se trate de teorías endógenas generalizadas al sistema económico, anunciadoras por tanto de profundas inestabilidades y hasta de mutaciones, lo que en todo caso no cumplen las teorías exógenas.
- Siguiendo la simplificadora enciclopedia de Hachette Multimedia, “Para Marx, son los conflictos inherentes al capitalismo los que explican su inestabilidad y su permanente desequilibrio. Las decisiones de los capitalistas son incoherentes entre si (los desequilibrios entre los sectores que producen bienes de producción y los que producen bienes de consumo) y contradictorias fundamentalmente (al buscar la máxima plusvalía, los capitalistas producen la tendencia a la baja en la tasa de beneficios). De ahí el famoso análisis del funcionamiento de las crisis periódicas: son el resultado de una contracción de los beneficios que hace quebrar a los capitalistas más vulnerables. Sus competidores recompran a bajo precio las empresas y obtienen una mejor rentabilidad. La crisis abre así un nuevo período de expansión, con un capitalismo cada vez más concentrado, hasta que surja la crisis final, cuando un puñado de capitalistas puedan ser expropiados por la masa empobrecida de los trabajadores.”
- “Para Keynes, la explicación fundamental de la crisis radica en el creciente pesimismo de los empresarios, que anticipan una ‘demanda efectiva’ cada vez más débil a medida que el nivel de vida de los consumidores aumenta. Entonces los empresarios toman decisiones en materia de contratación e inversión que generan una disminución de la actividad global, con lo que sus anticipaciones se verifican. Keynes no propone una verdadera teoría del ciclo económico, aunque estaba interesado en la psicología de la Bolsa (él incluso había especulado mucho en bolsa), sino más bien una teoría de la tendencia del capitalismo a la depresión: sus trabajos tienden de hecho a ‘romper’ las regularidades del ciclo para imponer una situación de auge permanente.”
- Queriendo acercar ambas teorías marxista y keynesiana, “la escuela francesa (M. Aglietta, R. Boyer) de la regulación (como conjunto de mecanismos que permiten funcionar a una economía y una sociedad sin demasiada incoherencia) combina un marxismo renovado con elementos keynesianos. Postula que varias edades se han sucedido en el capitalismo, cediendo el puesto la regulación de tipo competitivo durante el siglo XIX a una regulación de tipo monopolista después de la Segunda Guerra Mundial. Esta teoría distingue netamente las "pequeñas crisis" de los ‘ciclos Juglar’, características de la regulación competitiva, de las "grandes crisis", que corresponden a los períodos indecisos y convulsivos en los que una regulación desaparece en favor de otra. Así habrían ocurrido sólo dos grandes crisis: la de 1929, que consagró el paso de la regulación concurrencial a la monopolista; y la de 1973, que manifiesta, a su vez, el agotamiento de la regulación monopolista y la difícil búsqueda de nuevas coherencias.” Aunque esta tercera vía híbrida no tiene el desarrollo teórico y experimental de las otras dos -de las que parte- la sostienen conocidos teóricos y políticos alternativos franceses, como el sociólogo Benjamín Coriat o el eurodiputado verde Alain Lipietz, que por otra parte tienen una visión crítica de las nuevas tecnologías.  
Por otra parte, Mattick  confirma y explica una primera apreciación diferencial entre las visiones de los promotores de las dos líneas económicas tradicionales que consideran el origen endógeno de las crisis: “Tanto Marx como Keynes, aunque por razones diferentes, reconocen el dilema capitalista cuando hay tasa decreciente de acumulación de capital. Keynes diagnóstica su causa como falta de incentivo para invertir. Marx, buscando más allá de la falta de incentivos, encuentra la razón para ello en el carácter social de la producción como producción de capital. Keynes no considera la crisis y la depresión como aspectos necesarios de la formación de capital; son tales sólo bajo las condiciones de laissez-faire, y sólo en el sentido de no inclusión del pleno empleo en el equilibrio económico. Para Marx, sin embargo, una continua acumulación de capital supone períodos de crisis y depresión; en cuanto a la crisis, es el único “mecanismo de equilibrio" que opera en el capitalismo respecto a su desarrollo.”
2.3. La teoría marxista de las crisis
La primera visión y teorización de las crisis causadas endógenamente por el propio sistema económico se desarrolló como uno de los componentes principales de la crítica de la economía política realizada por Marx y se ha sostenido en solitario durante casi un siglo por las escuelas de pensamiento marxistas.
La preocupación económica de Marx había empezado durante su exilio en Paris y Bruselas, dónde estudió los trabajos fundamentales de Smith, Ricardo, Malthus, Mill y otros economistas británicos. Tras anticipar en el Manifiesto Comunista de 1848 algunas características de las crisis que venían padeciendo los países europeos, Marx fue elaborando escritos, primero sueltos y luego reagrupados y editados como ‘Manuscritos de Economía y Filosofía’. Después fue profundizando sus lecturas y sistematizando sus conocimientos en cientos de cuadernos de trabajo escritos durante más de treinta años de estudio, con los que hizo planes sucesivos de análisis de la teoría, situación y perspectivas de la economía. Empezó a editar resultados en 1857 con los ‘Fundamentos de la crítica de la Economía Política’ (resumida en 1859 como ‘Contribución a la crítica de la Economía Política’) y siguió con la edición en 1967 del primer libro de ‘El Capital’, su obra más madura y que no pudo terminar. Tras su muerte en 1883, Engels organizó los cuadernos manuscritos de Marx y con las menores interpretaciones posibles, editó el libro II en 1885 y el libro III en 1893.
‘El Capital’ articula, según Palazuelos,  “tres propuestas centrales: la teoría del valor-trabajo, la lógica de la acumulación capitalista y el significado de las crisis económicas”. El libro detalla explicaciones amplias de los origenes, causas, tipos, mecanismos y efectos de las crisis, cuyo vocablo aparece en 298 ocasiones: 58 veces en el Libro I, 34 veces en el Libro II y 206 veces en el Libro III (y de éstas, 176 veces, o sea casi el 60% del total, en su Sección 5 sobre el ‘desdoblamiento de la ganancia en interés y en ganancia de empresario’). Esta significativa acumulación al final del incompleto Libro III denotaría el creciente interés de Marx por la teorización de las crisis. Pero también “deja abiertos múltiples temas importantes sin resolver”, como recuerda su albacea Engels en tardía carta a Sombart (11-03-1895). Marx ya anota (para la 3ª edición del Libro I de ‘El Capital’) que "la crisis dineraria, como fase particular de toda crisis general de la producción y el comercio, debe distinguirse bien del tipo especial de crisis a la que también se llama crisis dineraria, pero que puede hacer su aparición de manera autónoma… Trátase de  crisis cuyo movimiento se centra en el capital dinerario, reduciéndose por tanto su esfera directa de acción a la banca, la bolsa, las finanzas. La misma sólo se produce allí donde la cadena consecutiva de los pagos y un sistema artificial de compensación han alcanzado su pleno desarrollo.”
Marx se centra en las crisis del siglo XIX, dominado económicamente por la creciente extensión del modo de producción y distribución capitalista en el imperio británico. El ciclo económico de onda larga mantiene la expansión iniciada en el siglo XVIII hasta la década de 1820, pasando a una fase recesiva en los años 30. Mantiene una larga etapa expansiva en los 40 y 50, basada en grandes cambios en la producción, intercambio y transporte terrestre y marítimo (que sostienen las nuevas tecnologías energéticas, metalúrgicas, químicas y mecánicas). Y tiene nuevos síntomas recesivos en los 60. Marx, considerando que “la más notable literatura económica inglesa desde 1830 se reduce fundamentalmente a obras sobre currency, crédito y crisis”, se propuso profundizar el estudio de las crisis de esos periodos, desde su observatorio privilegiado del Museo Británico, teorizando así las crisis a partir de la visión de las que va viviendo y en particular de la crisis algodonera de los 60. Marx investiga las crisis generales, sean globales o sectoriales, rastreando desde el libro I el caso de las “vicisitudes de la industria algodonera inglesa: en sus primeros 45 años, de 1770 a 1815, sólo se encuentran 5 años de crisis y estancamiento, pero éste era el período en que dicha industria ejercía un monopolio mundial. El segundo período, o sea los 48 años que van de 1815 a 1863, sólo cuenta 20 años de reanimación y prosperidad contra 28 de depresión y estancamiento:... 1825, crisis; 1826, gran miseria y revueltas de los obreros del algodón… 1837 y 1838, estado de depresión y crisis… 1847, crisis; reducción general de los salarios, en 10 % y más; 1848, depresión sostenida… 1857, crisis… De 1862 a 1863, colapso total.”
Marx estructura en el Libro III de ‘El Capital’, el proceso de este colapso total en dos grandes periodos, cada uno con oscilaciones de ciclo corto, para ilustrar la influencia de los cambios de precios:
“1845-1860, Antecedentes: 1845. Florecimiento de la industria algodonera… 1846. Comienzan las quejas… 1847. En octubre, crisis dineraria. Tasa de descuento del 8 %. Anteriormente se había producido ya el desastre de la estafa ferroviaria y de las letras giradas fraudulentamente sobre las Indias Orientales… las últimas 2 ó 3 semanas, la crisis dineraria afectó indudablemente no sólo a los propios industriales sederos, sino más aun a sus clientes principales, los fabricantes de artículos de modas… En noviembre de 1848, en mayo y el verano de 1849, hasta octubre, los negocios cobraron cada vez mayor empuje… 1850, Octubre. El precio del algodón prosigue... causando una considerable depresión en este ramo… 1853, Abril. Gran prosperidad… 1853, Octubre. Depresión de la industria algodonera. Sobreproducción… 1859. Los negocios aún están deprimidos en la fabricación escocesa de lienzo…”
“1861-1864. Guerra Civil Norteamericana [escasez de algodón]. El mayor ejemplo de interrupción del proceso productivo por escasez y encarecimiento de la materia prima. 1860, Octubre. La situación de los negocios ha sido buena en los distritos algodoneros, laneros y del lino… 1861, Abril. "La situación de los negocios está momentáneamente deprimida... 1861, Octubre. "Desde hace algún tiempo, los negocios han estado muy deprimidos... 1862, Abril. "Los padecimientos de los obreros han aumentado… 1862, Octubre… Si se restan los datos de Manchester y Bolton, donde se hilan principalmente los números finos un ramo relativamente poco afectado por la crisis del algodón, la cuestión se presenta más desfavorable aun… 1863, Abril. En el curso de este año sólo podrá ocuparse plenamente a no mucho más de la mitad de los obreros del algodón… 1864, Abril. Ocasionalmente se oyen en diversos distritos quejas acerca de la escasez de obreros…”
En el capítulo final del Libro II, Marx afirma, con una visión cercana a la Economía de la Complejidad, más que a la clásica a la que a menudo se le adscribe, que “el hecho de que la producción mercantil sea la forma general de la producción capitalista implica ya el papel que el dinero desempeña en la misma no sólo como medio de circulación, sino como capital dinerario, y genera ciertas condiciones del intercambio normal peculiares a ese modo de producción, ciertas condiciones, por ende, del desenvolvimiento normal de la reproducción sea en escala simple, sea en escala ampliada , las cuales se trastruecan en otras tantas condiciones del desenvolvimiento anormal, posibilidades de crisis, ya que el equilibrio mismo, dada la configuración espontánea de esta producción, es algo casual.” El desequilibrio es así la regla, no la excepción, en el sistema capitalista, entonces y ahora eje central de la economía.
La Sección V del Libro III sobre desdoblamiento de la ganancia en interés y en ganancia de empresa acumula el 60% de menciones a las ‘crisis’: “En las crisis de pánico el gran deseo del mundo de los negocios es ‘llegar a disponer de capital’… [Pero] el crédito acelera el desarrollo material de las fuerzas productivas y la instauración de mercado mundial, bases de la nueva forma de producción, que es misión histórica del régimen de producción capitalista implantar hasta un cierto nivel. El crédito acelera al mismo tiempo las ex¬plosiones violentas de esta contradicción, que son las crisis, y con ellas los elementos para la disolución del régimen de producción vigente… En los períodos de crisis, la circulación necesaria para la transfe¬rencia de capitales se contrae, los precios bajan y también los salarios; el número de obreros en activo se restringe, la masa de las operaciones de circulación disminuye. Cuando el dinero funciona simplemente para saldar pagos (y en tiempos de crisis se buscan anticipos para pagar, no para comprar; para liquidar ope¬raciones anteriores, no para iniciar otras nuevas) su circulación tiende siempre a desaparecer, incluso donde el saldo se realiza por medio de simples operaciones de crédito… En épocas de apuros en el mercado de dinero, la Deuda y las acciones bajarán de precio. Su depreciación durante la crisis actúa como potente medio de centralización de las fortunas en dinero.”
Los tres largos capítulos de esta sección V sobre Capital–dinero y capital efectivo insisten en que “mientras el carácter social del trabajo aparezca como la existencia en dinero de la mercancía y, por tanto, como un objeto situado al margen de la verdadera producción, serán inevitables las crisis de dinero, como crisis independientes o como agudización de las ¬crisis reales… En un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa repentinamente y sólo se admiten los pagos al contado, tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero… En vísperas de la crisis y ya dentro de ella, se produce una contracción del capital–mercancías en su calidad de capital dinero potencial… Afirmar que el capital–dinero de un país disminuye en los tiempos de crisis, vale tanto como decir que han bajado los precios de las mercancías… Todos los países, arrastrados uno tras otro a la crisis, han importado y exportado más de lo debido, con lo cual la balanza de pagos es desfavorable para todos… En las crisis el capital–mercancías pierde en gran parte su cualidad de capital–dinero potencial. Y lo mismo ocurre con el capital ficticio, con los títulos y valores rentables, en la medida en que circulan en Bolsa como capitales–dinero... Es aquí donde ambos lados de la teoría corriente tienen razón y a la vez se equivocan al enjuiciar las crisis. Los que dicen que existe simplemente escasez de medios de pago se fijan sólo en los poseedores de títulos sobre mercancías recibidas, o creen neciamente que un banco debe y además puede convertir a todos los especuladores quebrados, por medio de papeles, en capitalistas solventes y sólidos… Las crisis condensan en un plazo más corto la diferencia entre la balanza de pagos y la balanza comercial; las situaciones concretas de la nación dónde se presenta la crisis y vence el término de los pagos producen esa contracción del plazo de compensación.”
El capítulo final de la Sección V sobre los medios de circulación en el sistema de crédito constata que “en los períodos que suceden a las crisis se reduce al mínimo la circulación y al reanimarse la demanda se produce también una gran apetencia de medios de circulación, que se acentúa a medida que crece la prosperidad; la masa de medios de circulación llega a su apogeo en los períodos de exceso de superespeculación, pero enseguida vuelve a estallar la crisis y desaparecen del mercado los billetes de banco que la víspera circulaban en tal abundancia, y con ellos se esfuman los descontadores de letras, los que concedían adelantos sobre títulos y valores, los compradores de mercancías... Los banqueros retienen un mínimo para sus negocios corrientes, en su poder o en el del Banco de Inglaterra… Sobre la acumulación de billetes de banco ‘con miras a agudizar la crisis y aprovecharse de las consecuencias’, esto podría ocurrir muy fácilmente. Bastaría con que se decidiesen a hacerlo tres bancos grandes. En momentos de crisis falla completamente la circulación de letras de cambio: la gente no acepta más que pagos al contado y las promesas de pago no sirven de nada; sólo el billete de banco conserva su capacidad circulatoria...”
2.4. La teoría keynesiana de las crisis
En un primer análisis de ‘La Teoría General de la ocupación, el Interés y el Dinero’,  texto dónde Keynes articula su visión (como Marx articula la suya  en ‘El capital’), el término ‘crisis’ sólo se menciona 11 veces, pese a que el libro se publicó en 1936, en plena gran depresión generada por la crisis de 1929. Incluso hay que esperar a la parte final de ‘La Teoría’, a su Libro IV sobre ‘El incentivo para invertir’ y al Capítulo 15 sobre ‘Los Incentivos psicológicos y del negocio para la liquidez’, que ejemplifica sólo dos tipos distintos de crisis: “En Rusia y Europa Central después de la guerra, se experimentó una crisis monetaria o huída de la moneda, en la que no podía inducirse a nadie a conservar, ya fuera dinero o deudas, en ninguna forma … Mientras que en Estados Unidos, en ciertos momentos de 1932, hubo una crisis de signo opuesto -una crisis financiera o crisis de liquidación, en la que casi no se podía inducir a nadie a desprenderse de su efectivo por razonables que fueran los términos”.
En el último Libro VI sobre ‘breves consideraciones sugeridas por la Teoría General’ y en su Capítulo 22 con ’notas sobre el ciclo económico’, Keynes menciona que “hay otra característica de lo que llamamos el ciclo económico que nuestra explicación debe cubrir si quiere ser adecuada: el fenómeno de la crisis, el hecho de que la sustitución de una tendencia descendente por otra ascendente a menudo se produce repentina y violentamente; mientras que por regla general, no hay un un punto de inflexión tan cortante cuando el movimiento ascendente pasa a descendente... [Además] se puede introducir mejor lo que hay que decir empezando por las últimas etapas del auge y las del inicio de la ’crisis’… Al explicar la crisis nos hemos acostumbrado a poner énfasis en la tendencia al alza de la tasa de interés bajo la influencia de una mayor demanda de dinero tanto para el comercio como con fines especulativos. A veces, este factor sin duda puede constituir un agravante y, en ocasiones, parte de su iniciación. Pero la explicación más típica, y a menudo la predominante de la crisis, no es principalmente un alza de la tasa de interés, sino un repentino colapso de la eficiencia marginal del capital…”
“La explicación del ‘elemento tiempo’ en el ciclo económico… debe buscarse en las influencias que gobiernan la recuperación de la eficacia marginal del capital…  Volvamos a lo que sucede en la crisis. Mientras el boom continúa, la mayor parte de la nueva inversión muestra un rendimiento habitual que no deja de ser satisfactorio. La desilusión viene porque de repente surgen dudas sobre la confianza respecto al rendimiento probable, tal vez porque el rendimiento actual muestra signos de desaceleración, a medida que las existencias de bienes duraderos de producción reciente aumentan sostenidamente… El segundo de los factores de tiempo estable se debe a que los costos de almacenamiento de las existencias excedentes obligan a su absorción en un plazo determinado, ni muy corto ni muy largo. La interrupción brusca de las nuevas inversiones después de la crisis probablemente conducirá a una acumulación de existencias excedentes de productos no terminados.”
En ese último libro VI y en su historicista Capítulo 23 de ‘Notas sobre el mercantilismo, las leyes sobre la usura, el dinero sellado y las teorías de bajo consumo’, Keynes hace una referencia histórica a “Gesell, comerciante alemán con éxito en Buenos Aires, inducido al estudio de los problemas monetarios de la crisis de finales de los años ochenta, especialmente violentos en Argentina.”
Para completar tan escasas menciones, puede buscarse además la presencia en ‘La Teoría general’ del término ‘depresión’, tomándola como consecuencia de las crisis de gran envergadura.
Así, en el introductorio Capítulo 2 sobre ‘Los postulados de la economía clásica’, Keynes observa que “no se apoya claramente por los hechos la afirmación de que el desempleo que caracteriza a una depresión se debe a la negativa de los trabajadores a aceptar una reducción de los salarios monetarios... Los obreros no son más obstinados en la depresión que en el auge ni flaquea su productividad.”
En el Capítulo 9 sobre ‘Los factores subjetivos en la propensión a consumir’, considera como   
uno de los motivos de “la gran cantidad de ingresos ... retenidos por los gobiernos central y local, por instituciones y corporaciones de negocios… la liquidez que garantice recursos líquidos para enfrentarse a emergencias, dificultades y depresiones”.
Al final del capítulo 12 sobre ‘El estado de las previsiones a largo plazo’ constata que “por desgracia, no sólo se exagera la importancia de las depresiones, sino que la prosperidad económica depende excesivamente del ambiente político y social que agrada altipo medio de hombre de negocios.”
En el fundamental Capítulo 17 sobre ‘las propiedades esenciales del interés y el dinero’ Keynes contra-argumenta que “si el dinero pudiera cultivarse como una cosecha o fabricarse como un motor automóvil, las depresiones podrían evitarse o mitigarse, ya que, si el precio de otros bienes tendiera a disminuir en términos de dinero, se desviaría más mano de obra a la producción de dinero.”
En el Capítulo 19 sobre ‘modificaciones en los salarios nominales’, argumenta que “sería preferible mejor que los salarios se fijaran de forma rígida y se considerara imposible cambios importantes en ellos, a que las depresiones se acompañen de una tendencia gradual de los salarios monetarios a bajar, con la esperanza de que cada nueva reducción moderada de éstos aumentara el volumen de ocupación.”
De nuevo en el Capítulo 23 de notas históricas, Keynes termina citando acontecimientos, como “los debates en la Cámara de los Comunes de Inglaterra acerca de la escasez de moneda en 1621, al producirse una grave depresión que afectaba especialmente a la exportación de paños”. Es curioso leer como paradigma que “la historia económica de España en la última parte del XV y en los siglos XVI es un ejemplo de un país cuyo comercio exterior fue destruido por el efecto sobre la unidad de salarios de una abundancia excesiva de metales preciosos… En una sociedad con una unidad de salarios hasta cierto punto estables, con características que determinen la propensión al consumo y la preferencia por la liquidez, con un sistema monetario que vincule la cantidad de dinero a la existencia de metales preciosos, será esencial para el mantenimiento de la prosperidad que las autoridades presten atención a la situación de la balanza comercial. Una balanza favorable, siempre que no sea demasiado grande, será estimulante, pero una poco favorable puede producir pronto un estado de depresión persistente”.
3. Complejidad sin crisis
3.1. Crisis de la teoría económica neoclásica
Como se ha visto, Krugman, Soros y cada vez más economistas afirman que la misma teoría económica está en crisis conceptual (además de ser incapaz de controlar las crisis y ni aún de explicarlas).
Con una exposición particularmente clara y completa, Beinhocker,  alto ejecutivo de la consultora estratégica McKinsey, analiza cómo ha llegado hasta aquí y a dónde va la teoría económica bautizada como neoclásica. Recuerda cómo Walras, Jevons, Menger y Pareto la fueron construyendo desde los años 1870 y Marshall la cohesionó “recogiendo las ideas y herramientas de la física energética, principal ciencia de aquel tiempo y copiando matemáticamente sus ecuaciones para sistemas cerrados en equilibrio, traducidas a conceptos económicos de forma metafórica (e incorrecta según muchos físicos)”.
Para ejemplificar, Beinhocker emplea el modelo de equilibrio físico de la bola-en-el-bol y lo traduce a términos económicos. La bola representa la empresa; las paredes del bol dan la estructura del mercado (p.ej. los costos de los productores y las preferencias de los consumidores); y la fuerza gravitatoria que arrastra a la empresa en su comportamiento de búsqueda del lucro mayor como estado de equilibrio. El modelo permite así predecir dónde las empresas-bola ‘llegarán al equilibrio’ en el mercado-bol (con sus precios, cantidades producidas y rentabilidad). Si una perturbación exógena afecta al sistema (p.ej. un cambio tecnológico que altere costos de los productores), las paredes cambian de forma y la bola rueda a otro punto de equilibrio. “En un típico análisis estratégico, la empresa busca su posición en su sector, viendo las perturbaciones o cambios que pueden producirse en el mercado y lo que significan para su estrategia. Este enfoque se basa en tres supuestos: la estructura del sector se conoce; se aplican rendimientos decrecientes; y las empresas son perfectamente racionales. Si se relajan estos supuestos que subyacen al modelo de equilibrio, los lados del bol empiezan a doblarse y flexibilizarse, perdiendo su forma suave y  conviertiéndose en un paisaje de colinas y valles, en el que ya no puede decirse dónde irá la bola. En esta situación es imposible predecir dónde rodará, lo que no es un mero problema teórico, ya que el modelo de equilibrio de la bola-en-el-bol es la base de nuestras ideas sobre la estrategia.”
Apoyándose en esta ampliación del modelo clásico, Beinhocker traduce a conceptos económicos los avances que la teoría de la complejidad está aportando a la comprensión de los sistemas físicos, biológicos, informáticos o cognitivos (conformantes de la teoría general de la evolución). La economía no ha de verse como una red de sistemas en equilibrio formados por agentes totalmente racionales con acceso a información completa, que producen y consumen bienes y servicios para los mercados y cuyas instituciones ofrecen óptima eficiencia. Los sistemas económicos forman parte de los ‘Sistemas complejos adaptivos SCA’, que explican cómo funcionan todo tipo de organizaciones (ciudades, hormigueros, ecosistemas, sistemas fisiológicos o la propia Internet); y dichos SCA se describen así:
1. Un SCA es un sistema dinámico abierto: frente al sistema de bola-en-bol ‘cerrado’ (en equilibrio estático), los flujos constantes de energía y de masa mantienen al SCA en un desequilibrio dinámico, con patrones de comportamiento cambiantes (por lo que unos SCA parecen estables y otros caóticos).
2. Un SCA está formado por agentes interactuantes (sean hormigas, personas, moléculas, programas informáticos…). Las interacciones dificultan la predicción de resultados y se rigen por reglas fijas (leyes físicas, códigos de conducta, imperativos económicos) o por evolutivas (codificación de genes en ADN, estrategias seguidas en un juego, mensajes); las que conforman un sistema complejo evolutivo SCE.
3. Un SCA muestra emergencia [en el sentido de ‘emerger’] y auto-organización, ‘de abajo a arriba’¬ a partir de las interacciones dinámicas de los propios agentes (no de ‘arriba abajo’, partiendo de un plan maestro). La estructura emergente así creada es independiente de los agentes específicos.
Para Beinhocker, “los científicos han encontrado que los SCA se rigen por leyes comunes profundas, también aplicables a un nuevo modelo llamado Economía de la complejidad, basada en los SCA; de lo que hay evidencias circunstanciales y apoyos de eminentes economistas, como el Nobel Kenneth Arrow, o Brian Arthur del Instituto de Santa Fe, aunque falte aún un cuerpo de demostraciones incontestables”.
Beinhocker deduce, para esa Economía de la Complejidad,  caracterizada como conjunto de sistemas SCA y vista ella misma como SCA global, 4 implicaciones básicas que exploran las 4 partes de su libro:
1.    Un cambio de paradigma, ya que siguiendo, el anterior, “los economistas han clasificado mal la economía y su principal teoría está equivocada o como mucho, sólo es correcta aproximadamente”
2.    Un conjunto nuevo de “teorías, herramientas y técnicas para explicar los fenómenos económicos”
3.    La creación de riqueza por los procesos evolutivos económicos, que “amplian de paso el orden, la complejidad y la diversidad” de las organizaciones, los productos y los servicios;
4.    Un nuevo significado para los negocios y la sociedad: “La historia muestra que cada vez que ha habido un cambio importante en el paradigma de la teoría económica, sus conmociones se han sentido mucho más allá del mundo académico. Las ideas de Adam Smith tuvieron gran influencia en el crecimiento del libre comercio en el siglo XIX; la visión de Karl Marx inspiró revoluciones y el ascenso del socialismo en la primera mitad del siglo XX; la dominación intelectual de la economía neoclásica anglo-americana coincidió con el influjo creciente del capitalismo global en las últimas décadas. Costará varias décadas más aclarar todas las implicaciones sociopolíticas de la Economía de la Complejidad. Pero sus contornos ya están lo bastante formados para poder explorar aquéllas”.       
3.2. Macroeconomía de la complejidad
Beinhocker, visitante del SFI,  retoma los avances de la ‘Escuela de economía’ de este Instituto, en particular los recogidos en el primero de los tres volúmenes que reflejan tres encuentros (1987, 1996, 2001) cada uno de unos veinte expertos (economistas en diálogo con físicos, biólogos e informáticos).
Inspirándose en estas tres recopilaciones científicas, pero de forma más práctica y asertiva que ellas,   Beinhocker estructura la economía de la complejidad en torno a cuatro componentes clave:
“1. Modelo realista de comportamiento cognitivo. La economía tradicional supone que las personas toman decisiones como si resolvieran complicadas ecuaciones deductivas… Las técnicas de simulación y los avances de la ciencia cognitiva permiten ahora supuestos mucho más realistas sobre los procesos y asunción de toma de decisiones no óptimas de la gente, basados en competencias como la capacidad para reconocer patrones y para desarrollar reglas inductivas empíricas aprendidas de la experiencia.”
“2. Redes. Los agentes interactúan en una dinámica red de relaciones. No basta tener un buen modelo de comportamiento de la empresa; debe saberse cómo las personas interactúan dentro de la empresa, cómo ésta interactúa con otras en su mercado, y cómo estas interacciones cambian con el tiempo.”
“3. Ondas. Los mercados, considerados como sistemas intrínsecamente dinámicos, dan la explicación del crecimiento y la innovación que la economía tradicional nunca proporciona. Al actuar en una red de relaciones, los cambios evolutivos en un agente afectan a la evolución de los demás. Esta coevolución, frecuente en la naturaleza se da en una economía cuando una innovación repercute en tod2a ella.
“4. Mundos potenciales. Con modelos basados en agente, una empresa puede modelarse como un programa capaz de aprender y adaptarse en un mercado competitivo simulado, lanzando fuerzas de evolución y viendo el desarrollo de distintos futuros. Estos modelos permiten ver cómo y por qué los mercados se comportan como lo hacen,” pese a que las predicciones sean siempre imprecisas.
La siguiente tabla, procedente del artículo sobre Economía de la Complejidad de Wikipedia (consultable en http://es.wikipedia.org/wiki/Economía_de_Complejidad ), resume las diferencias entre la teorización de la economía neoclásica y teorización de la economía apoyada en la teoría de la complejidad; diferencias articuladas en 9 categorías: las 4 primeras proceden de Brian Arthur, miembro prominente del SFI; las cinco últimas proceden de las aportaciones de Beinhocker (que reseña bibliográficamente dicho artículo).
 
Categorías    Economía de Complejidad    Economía Tradicional
Orígen  científico     Se basa en la biología (estructura, patrón, auto-organización, ciclo de vida).    Se basa en la física del siglo XIX (equilibrio, estabilidad, dinámicas determinísticas).
Elementos    Trata patrones y posibilidades.    Trata precio y cantidad.
Tecnología    Es fluida y endógena al sistema.    Se selecciona o da en una base económica.
Preferen-cias    La creación de preferencias es central; los individuos no son necesariamente egoístas.    Sus preferencias están ya dadas; los individuos son egoístas.
Agentes    Los modela individual y heterogéneamente, usando reglas inductivas para decidir con información incompleta, errores y prejuicios (éstos aprenden a adaptarse en el tiempo).    Los modela colectiva y homogéneamente, usando cálculos deductivos para decidir con la información necesaria, sin errores ni prejuicios (que no aprenden ni lo necesitan).
Redes    Modela explícitamente interacciones entre los agentes individuales cuyas relaciones cambian con el tiempo.    Asume que los agentes sólo interactúan indirectamente a través de mecanismos de mercados (por ejemplo, subastas).
Dinámica    Afecta a Sistemas abiertos, dinámicos, no-lineales, lejos del punto de equilibrio.    Afecta a Sistemas cerrados, estáticos, lineales y en equilibrio.
Evolución    Genera el crecimiento ordenado del sistema con un proceso evolutivo de diferenciación, selección y amplificación de innovación.    No tiene un mecanismo endógeno para la creación de innovación, crecimiento, orden o complejidad.
Emergencia    No distingue macro y microeconomía; los patrones macro son resultado emergente de las interacciones de los niveles micro.    Mantiene la macro y la microeconomía como disciplinas separadas.

3.3. Microeconomía de la complejidad
La tabla anterior plantea que la Economía de la Complejidad NO separa la micro de la macroeconomía. Para Beinhocker “los patrones macro son resultado ‘emergente’ de las interacciones de los niveles micro”; y aquéllos pueden así aplicarse a la estrategia y la organización de las empresas, vistas también como SCA. Además, “una de las características de los SCA es el equilibrio interrumpido. Esta característica endógena natural del proceso evolutivo se produce cuando los periodos de relativa calma y estabilidad se interrumpen por períodos de tormenta de reestructuración o ‘puntos de interrupcion’… y dificulta que los participantes sobrevivan durante largos períodos, ya que sus estrategias y habilidades tienden a optimizarse para los períodos de estabilidad y de repente se vuelven obsoletas cuando ocurre la inevitable reestructuración. Del mismo modo, las empresas tienen dificultades para sobrevivir a las convulsiones, sacudidas y cambios tecnológicos que marcan hitos en la evolución de los mercados.”
“Para prosperar en el largo plazo, una empresa debe adaptarse tan fácilmente como su mercado, o más. Debe ser un competidor fuerte en el actual mercado, así como un evolucionador inteligente, capaz de innovar por delante del mercado o para adaptarse a él, apoyándose en 5 aspectos dialécticos:”
1. Estrategias, centradas en dominar un nicho para la supervivencia diaria, a la vez que robustas para comportarse bien en la incertidumbre de una variedad de posibles entornos futuros.
2. Ventaja competitiva y adaptación contínua a nuevas fuentes de ventaja temporal, manteniéndose por tanto como el corredor más rápido en la carrera (como dice la Reina Roja del cuento ‘Alicia a través del Espejo’ de Lewis Carroll: "hace falta correr cuanto uno pueda para permanecer en el mismo lugar").
3. Operador radical-conservador-innovador, sin resistirse ni ser hipersensible al cambio, situándose “al borde del caos”, dónde se maximiza la aptitud, tensando entre el conservadurismo y la innovación.
4. Estrategias rutinarias junto a diversificadas, que “se usan para desarrollar respuestas cuando el entorno cambia… La evolución encuentra un equilibrio, normalizando los diseños que funcionan pero sembrando suficiente variación como base de futura innovación y adaptación.”
5. Tamaño que equilibre los beneficios de escala y flexibilidad. “Un sistema simple con pocas partes e interconexiones no es altamente adaptable: los estados que puede manifestar son pocos, comparados con las situaciones que podría encontrar… También su capacidad de adaptación cae rápidamente, más allá de cierto nivel de complejidad y escala. A medida que crece, el sistema se hace más conservador y es más difícil buscar adaptaciones sin efectos secundarios perjudiciales… Pero las empresas también pueden mitigar el efecto de la complejidad por medio de cambios estratégicos y organizativos.”
Los dirigentes empresariales deben “interiorizar la evolución” y conseguir que los procesos evolutivos de creación de riqueza funcionen en sus organizaciones y en el mercado. Los dirigentes políticos han de ver cómo los gobiernos deben alentar y acelerar la evolución económica “sin intentar dirigirla en exceso”.
En definitiva, la Economía de la Complejidad cambia el saber sobre:  1) la estrategia empresarial; 2) el diseño de organizaciones; 3) el funcionamiento de los mercados de valores; 4) las políticas públicas.
- Estrategia empresarial. Los líderes empresariales intentan predecir la evolución de la economía; mejor aprovecharían el poder de la evolución para innovar, planteando como los evolucionistas que "la evolución es más inteligente". Los administradores deben abandonar los procesos de planificación estratégica para predecir el futuro y, en su lugar, crear porfolios de experimentos estratégicos robustos, junto a series de posibles resultados. Crear esos porfolios exige desarrollar procesos para fomentar la variedad estratégica en sus negocios, usando la información retroalimentada del mercado para seleccionar los experimentos prometedores y canalizando rápidamente recursos para aumentar la escala de los experimentos que tienen éxito.
- Diseño de Organizaciones. Sólo el 5% de empresas son capaces de mantener un alto rendimiento durante 10 años o más, por el constante cambio de los mercados que dificulta el refresco de las fuentes de ventaja competitiva. Las empresas son menos adaptables que los mercados en los que compiten, por las barreras que, fuera o dentro de ellas, impiden los procesos evolutivos de variación, selección y amplificación de trabajo. Para romper las barreras, los gestores han de cambiar estructuras, procesos y cultura de las empresas y obtener que la evolución funcione en ellas con tanta eficacia como el mercado.
- Funcionamiento de Mercados financieros. Estos sistemas evolutivos y ecosistemas, en continua evolución debido a las estrategias y expectativas de los inversores, requieren entender el funcionamiento de esa evolución para ver lo que realmente impulsa los precios de las acciones y por qué la volatilidad del mercado supera a la predicha por la teoría tradicional. La visión evolutiva sostiene que la conexión entre el precio de las acciones y el valor económico de una empresa es más flexible de lo que se asume; lo que tiene implicaciones para los inversores, para la gobernanza de los accionistas, para las opciones accionariales que compensan a los ejecutivos y para la medición del rendimiento.
- Políticas y Política pública. Partiendo de una perspectiva evolutiva, el Estado no es el problema ni la solución. En la evolución económica -y por tanto en la creación de riqueza- juegan un papel vital los gobiernos, que ofrecen el marco para que la evolución económica opere y cuya debilidad puede detener el arranque de la evolución económica (como en muchos países en desarrollo). Los gobiernos tienen un papel en configurar la "función idónea" de un entorno evolutivo hacia fines sociales –como la política de medio ambiente-; pero sin promover ganadores o perdedores entre diseños empresariales competidores.
4. Falta de vinculación entre crisis y complejidad
4.1. Por una nueva economía teórica y práctica
Los expertos en la teoría de la complejidad aplicada a la economía no parecen tener en cuenta las crisis. Éstas hasta ahora reciben mucha menos atención en la teoría económica de la Complejidad que en la teoría económica tradicional. Así, pese a las ‘burbujas’, las crisis y ahora las depresiones que se han manifestado a lo largo de los dos decenios de consolidación del programa de economía del Santa Fe Institute, cuya producción científica no ofrece un panorama suficiente en materia de crisis económicas.
Es paradójico que Beinhocker ni mencione en su citado libro el término ‘crisis’. Lo más cercano que usa son referentes de situaciones específicas como ‘crash’ (de la bolsa el 19.10.1987), ‘recession’ (la de 1982) o ‘distortion’ (referida a planes de negocio); y sólo para glosar que “en cada caso, parece que dirigen el comportamiento económico son factores endógenos y que cierta dinámica interna mal  entendida es la que causa quiebras y recesiones”.
Así mismo, desde el otro extremo del problema, los seguidores de las teorías económicas basadas en el origen endógeno de las crisis (y en particular las teorías marxistas que dan a las crisis un pepel relevante en el desarrollo económico) ignoran prácticamente las aportaciones de la teoría de la complejidad.
Sin embargo, el acercamiento de complejidad y crisis dentro de la teoría y la práctica económicas podría -y probablemente también debería- ser el nuevo paradigma de unas ciencias socio-económicas más certeras y eficaces que los denostados modelos económicos actuales.
Este doble acercamiento se ha dado fugazmente, partiendo o no de la visión de las crisis como desequilibrios inherentes a los sistemas económicos. Acercamiento que debería relanzarse, considerando los entes económicos como sistemas complejos adaptativos SCA organizados en redes adaptativas no lineales RANL, como se verá.
4.2. Crisis y auto-organización en economía
Krugman, especialista neokeynesiano en crisis de origen endógeno, recogía en un libro poco difundido,  fruto de un conjunto de conferencias universitarias impartidas en 1994, cierta relación –no vinculación- entre crisis y complejidad. El libro parte de su interés por la economía geográfica de las ciudades (motivo de su Nobel) con una fuerte incursión en la auto-organización en el espacio económico, que traslada a la auto-organización en el tiempo económico a partir de las crisis (fenómeno temporal). Completa así el panorama de la organización espontánea de la economía espacial y temporalmente, que da título al libro.
El prefacio del libro arranca de la forma más prometedora: “Cada tanto [tiempo], el mundo se sume en una recesión económica. Algunas de estas crisis obedecen a factores extraeconómicos… Otras parecen no obedecer a ninguna causa aparente y resulta difícil explicar el carácter global de su alcance en función unicamente de los vínculos convencionales entre las distintas economías nacionales. Cada ‘tantísimo’ [tiempo], según los paleontólogos, se producen en el mundo extinciones a gran escala que barren para siempre la mayor parte de las especies existentes. Algunas de esas desapariciones obedecen a factores externos… Sin embargo otras no han podido atribuirse jamás a ninguna causa aparente. Algunos teóricos que se dedican a la simulación de la evolución por ordenador opinan que así es como debe ser, puesto que sus modelos predicen extinciones a gran escala de carácter ocasional y espontáneo, aún cuando no concurran factores externos que afecten al sistema. ¿Qué pueden tener en común una crisis mundial y una extinción a gran escala?.”
“¿Una crisis económica es como un huracán, o se parece más a un terremoto?... Existe actualmente un amplio y pujante movimiento interdisciplinario conocido como estudio de la complejidad que busca esta clase de paralelismos entre fenómenos dispares. Sin embargo, hasta la fecha, este movimiento ha pasado por alto las ciencias económicas... Es más, el Instituto de Santa Fé se fundó gracias al Citibank con la esperanza de que la investigación de los sistemas complejos revertiría en una mejora de las previsiones económicas… Afirmo –y espero poder demostrar- que algunas de las ideas procedentes del estudio interdisciplinario de sistemas complejos pueden ser útiles en el campo de la ciencia económica.”
En efecto, Krugman muestra esas ideas con su habitual claridad periodística. Cita dos definiciones clásicas de complejidad -“conjunto de propiedades sorprendentes de sistemas con retroalimentación”; “ciencia de lo emergente”- que “recuerdan cuestiones que los economistas entienden muy bien”, como la ‘mano invisible’ de Adam Smith al crear los mercados auto-regulados. Pero expone un tercer sentido que “no se parece en nada a lo que ya practican los economistas:… El denominador común entre el estudio de los embriones, huracanes, materiales magnéticos y conjuntos de neuronas, es que todos son sistemas de auto-organización; sistemas que, partan de un estado casi homogéneo o casi aleatorio, acabarán formando espontáneamente patrones a gran escala. Un día, el aire que cubre cierto lugar de océano tropical no parece tener diferente comportamiento que el de cualquier otro lugar del oceano; tal vez su presión es algo menor, pero la diferencia no es nada importante. Sin embargo en el transcurso de los días siguientes esa ligera baja de presión se amplia por medio de un proceso de auto-refuerzo: el aire ascendente arrastra vapor de agua hasta una altura en la que se condensa, liberando un calor que a su vez reduce la presión aún más y hace que suba más aire, hasta que esa zona particular de la atmósfera se  convierte en un enorme huracán centrífugo“. También “todo embrión es sólo un conjunto de células casi idénticas al principio de su proceso de crecimiento; pero estas células se comunican entre sí por medio de señales químicas sutiles que se refuerzan o inhiben mutuamente, dando lugar a la ‘decisión’ de que algunas células lleguen a ser partes de un ala, otras de una pata, etc.”
“¿Puede decirse entonces que la economía es, en este sentido, un sistema de auto-organización? Si… En economía también existen procesos de auto-organización temporal respecto al ciclo económico, a los impulsos de expansión y contracción que rodean cualquier tendencia relativamente estable de largo alcance” (Krugman dice no creer en las fluctuaciones Kondratieff). “La mayoría de auges y recesiones que se han producido históricamente no han tenido ninguna causa externa aparente. Es más, la madre de todas las depresiones económicas, la de 1929 a 1933, se presentó de improviso.” Como el huracán descrito anteriormente, “una depresión también es un proceso de auto-refuerzo, puesto que la caída en la producción obliga a las empresas a atajar sus inversiones y a los consumidores a reducir el gasto, lo que redunda en una mayor reducción de la producción.” Pero como el huracán, “acaba por auto-frenarse a largo plazo. Conduce a una caida de los precios o al menos a una deflacción, lo que se traduce en un aumento gradual de la masa monetaria real… aún en ausencia de medidas gubernamentales efectivas para poner de nuevo en marcha la economía... Todo lo explicado no es nuevo ni original: es una versión libre de toda esa bibliografía del ciclo económico no lineal que primó en los años 40 y 50, entre cuyos adeptos estaban economistas de la talla de Hicks, Goodwin y Tobin”
Tras justificar por motivos personales el desequilibrio del libro a favor de la auto-organización espacial,  Krugman expone varios modelos y teorías ((Von Thünen-Mills, Schelling, teoría del ‘centro’ de Christaller y Lösch, Zipf, Simon, etc.) adaptadas a la auto-organización en el espacio de ciudades y regiones. Cita a autores de la complejidad (Arthur, Bak, Kauffman). Aplica todo esto a dos grandes ejemplos: la forma en que se segregan en distritos especializados las ciudades; y la ley de distribución de sus tamaños. Y deduce de ambos ejemplos dos grandes Principios de una Auto-organización generadora de Orden como producto: el principio  de la inestabilidad y/o el principio del crecimiento aleatorio. Krugman aplica ambos Principios a la crisis como Auto-organización en el tiempo económico y genera con cada Principio sendos modelos de auto-organización temporal y espacial. Distingue así dos conceptos de la “dinámica de la auto-organización… Uno de ellos, que los economistas dominan ya bastante bien, está relacionado con la dimensión temporal de un sistema que es autoorganizativo en otra dimensión, por ejemplo la espacial. El otro, mucho más controvertido, atañe a la auto-organización dentro de la propia dimensión temporal.” Con el primero, “toda economía dinámica compleja presenta la estructura que en teoría de la evolución se conoce como equilibrio puntuado, esto es, largos periodos de inactividad seguidos de cortos periodos de cambios precipitados... Para responder al segundo [concepto] haría falta un modelo en el que la economía se organizara en el tiempo, en lugar (o además) de en el espacio“. La disquisición sobre dicho modelo de auto-organización temporal, que ocupa el capítulo 7 del libro, empieza exponiendo que, en materia de recesiones, “no está nada claro que una caída de la confianza de los inversores haya de producir necesariamente una caída de la demanda agregada, o que ésta pueda llegar a tener efectos reales. Muchos investigadores creen, por principio, que el impacto de esa caída se reflejará en el nivel de precios, más que en la producción… Durante los últimos 30 años el debate macroeconómico se ha centrado en el mecanismo de transmisión, el ‘si’ y el ‘cómo’ una caída de la demanda agregada se refleja en una caída de la producción y el empleo… Sin embargo se echa en falta la discusión de ‘por qué’, para empezar, la demanda agregada oscila… o bien, planteado en mis términos, ¿cómo y por qué la economía se organiza en el tiempo?.”
Para ilustrar el orden como producto de la inestabilidad, Krugman cita cómo “Hicks, Goodwin, Tobin y otros economistas ofrecieron en la década de los 50 una explicación a las fluctuaciones de la economía con la Teoría del ciclo económico no lineal, analíticamente sutil e intuitivamente convincente, que según Goodwin planteaba una versión de la ‘cruz keynesiana’ (gasto planeado –inversión más consumo- como función creciente del nivel de producción). En una economía cerrada, la producción es igual al gasto. Luego el equilibrio –dónde el gasto planeado se corresponde con el real- será único y estable bajo cualquier dinámica plausible, si se parte del supuesto convencional de que la propensión marginal al gasto es menor que 1. Para pasar a una teoría del ciclo económico, basta modificar dos elementos:”
“- Primero, por encima de cierto nivel, esa propensión es mayor que 1; lo que se puede justificar invocando la demanda de inversión, que podría responder a cambios en el volumen de rentas más que proporcionalmente. Esta reacción de la demanda frente a la producción tiende a reducirse en niveles de ésta tanto altos como bajos… lo que lleva a una curva de gasto respecto a producción en forma de S, con 3 equilibrios, inestable el M de inversión media” (y dos estables, A de alta inversión y B de baja).
“- Segundo, se supone que la función del gasto depende también –negativamente- del stock de capital y que en el equilibrio A de alta inversión la economía está acumulando capital, mientras que en el equilibrio B el stock de capital de la economía se desprecia más rápido de lo que se repone. Entonces, cuando la economía está en expansión, el capital se acumula y la demanda de inversión en cualquier nivel de producción se va reduciendo: en un momento dado, ese auge extraordinario se vendrá abajo y, en cuanto la economía se sumerja en una crisis, el stock de capital empieza a bajar y la inversión empieza a reactivarse, con lo que se vuelve al auge. El papel crucial de las alzas y bajas del stock de capital se puede manifestar en un diagrama de fase con el nivel de producción en función de ese stock, en el que alternan periodos de producción alta y capital al alza con periodos de producción baja y capital a la baja en el que cada fase del ciclo económico allana el terreno a la siguiente”…
“Así, en la teoría del ciclo económico no lineal, el orden temporal sería producto de la inestabilidad [primer principio]… Lo que alimenta el ciclo de Goodwin es que fomenta inversiones a corto plazo y las ahuyenta a largo plazo. En su modelo, las empresas tienden a aumentar o a recortar sus inversiones al mismo tiempo, porque el nivel de inversión determina el de demanda agregada, que es el que controla aquél (ésta sería la versión temporal de los efectos de aglomeración locales en el espacio). Un periodo prolongado de inversión alta acaba por debilitarla, al propiciar un aumento del stock de capital (éste sería el equivalente temporal de las fuerzas centrífugas en el espacio, como la renta de la tierra y la congestión) siempre que las demás también lo hagan… Esta teoría no consiguió integrarse en el canon económico clásico, además de por otras razones, porque parece prever un ciclo demasiado regular. El modelo predice exactamente un ciclo que funcionaría como un reloj macroeconómico, aunque resulta fácil imaginar que los cambios graduales de estructura, acompañados de alteraciones exógenas, conseguirían hacer suficientemente irregular el compás del ciclo.”
Krugman cita el modelo de Scheinkman-Woodford,  como aplicación del citado segundo principio (el orden como producto del crecimiento aleatorio) a las fluctuaciones económicas. “El modelo parte de una economía dónde la estructura input-output está compuesta por un sinfín de estratos: en el estrato superior, las empresas productoras de productos finales (pedidos aleatoriamente) adquieren factores de producción del estrato inferior y así sucesivamente. En cada nivel, cada producto pedido se sirve y resta de existencias si las hay; y si no, se producen dos unidades, lanzando pedidos de factores de producción a las empresas del nivel inferior. Un pedido de producto final puede generar una reacción en cadena de pedidos de bienes intermedios. Hasta dónde, dependerá del nivel de existencias. Existe un nivel crítico bajo el que el alcance de la reacción en cadena de pedidos es infinito. Lo cruciual es que el nivel de existencias tiende siempre a acercarse a ese nivel crítico… La economía tiende a evolucionar hacia el mismo borde de un nivel crítico de existencias, siguiendo lo que en física se conoce como ‘teoría de la percolación’… El alcance que puede tener una reacción en cadena es comparable a hasta donde ‘percola’ o penetra un fluido en un medio poroso. La conexión entre dos empresas está ‘cerrada’ si la del estrato anterior tiene una unidad en existencia y está ‘abierta’ si no la tiene. Si la probabilidad de que dos empresas estén conectadas se acerca al valor crítico, la distribución de esas reacciones en cadena producto de las llegadas de demanda final obedece a una ley potencial. Incluso un flujo prácticamente constante de demanda puede generar fluctuaciones de la producción de todas las magnitudes… La economía puede generar fluctuaciones de una manera endógena, sin necesidad de tener una magnitud típica de fluctuación, como exige la teoría del ciclo económico no lineal… Pero no hay datos que avalen que la distribución de las fluctuaciones económicas obedezca a una ley potencial.”  
A esta combinación de los dos principios de la auto-organización temporal (orden como producto de la inestabilidad y del crecimiento aleatorio), Krugman añade cautamente, como presunta ”hipótesis descabellada”, que estas fluctuaciones, al saltar fronteras empresariales o estatales en una llamada ‘interdependencia global’, “podrían producirse por sincronización de fases en una versión internacional de los ciclos económicos de Hicks-Goodwin y de Scheinkman-Woodford… Sin embargo incluso soy agnóstico respecto a estas teorías de la fluctuación porque, aunque me parecen admirables, me resultan también un tanto difíciles de tragar como proposiciones empíricas. Prefiero considerarlas meros ejemplos de cómo se podría enfocar la auto-organización de las economías en el tiempo… tema fascinante del que apenas he arañado la superficie… En un mundo repleto de sistemas de auto-organización que forman estructuras como respuesta a su lógica interna, la economía global lo tendría que ser también… ¿Y qué tiene de bueno este concepto? Cualquier cosa que nos obligue a replantearnos la manera de concebir la ciencia económica tiene forzosamente una pertinencia práctica… Si algo como el modelo Scheinkman-Woodford resulta realmente útil a la hora de analizar las fluctuaciones económicas, podría resultar útil también para la toma de decisiones y para hacer predicciones”.
Tras una exposición tan brillante como premonitoria, ni el propio Krugman ni otros keynesianos expertos de las crisis han seguido teórica o prácticamente ese primer gran acercamiento entre crisis y complejidad.
4.3. Desarrollo de la Teoría de la Crisis en la escuela marxista clásica
Tampoco la escuela marxista, adscrita junto a la keynesiana a la investigación de las crisis generadas endógenamente por el propio proceso económico, parece haber aprovechado el adelanto en teoría de las crisis que había procurado su primer sistematizador Marx en ‘El Capital’. El propio Engels, al editar el Tomo III, ha de interpretar y actualizar los manuscritos de Marx con un Apéndice final: “Desde la crisis de 1866, la acumulación ha procedido con celeridad creciente, de tal manera que en ningún país industrial, y menos aún en Inglaterra, la expansión de la producción ha podido mantenerse al ritmo de la expansión de la acumulación, ni el capitalista individual ha podido emplearla plenamente en ampliar sus propios negocios (la industria algodonera; la estafa ferroviaria). Pero con esta acumulación aumentó la masa de los rentistas… Para facilitar la inversión de esa masa que flotaba así como capital dinerario, se establecieron nuevas formas legales de sociedades de responsabilidad limitada, reduciéndose asimismo las obligaciones de los accionistas ilimitadamente responsables hasta ese momento”.
Engels ya había añadido una nota actualizadora en los capítulos de Capital–dinero y capital efectivo: “Se ha operado un viraje desde la última gran crisis general. La forma aguda del proceso periódico con su ciclo de diez años parece haber cedido a una sucesión más bien crónica y larga de períodos más cortos y tenues de mejoramiento de los negocios y de períodos relativamente largos de opresión sin solución alguna… El gigantesco desarrollo de los medios de comunicación… ha creado por primera vez un verdadero mercado mundial… En todos los continentes se han abierto zonas infinitamente más extensas y variadas a la inversión del capital europeo sobrante, lo que le permite distribuirse mucho más y hacer frente con más facilidad a la super-especulación local, eliminando o amortiguando la mayoría de los antiguos focos y ocasiones de crisis. Al mismo tiempo, la concurrencia del mercado interior cede ante los cartels y trusts y en el mercado exterior se ve limitada por los aranceles protectores de que se rodean todos los grandes países con excepción de Inglaterra… Cada elemento con que se hace frente a la repetición de las antiguas crisis lleva en sí el germen de una crisis futura mucho más violenta”.
Tampoco deja de ser curiosa la poca mención dada a las crisis (o al término equivalente ‘crac’) en “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, principal libro económico de Lenin. Así este los menciona sólo de pasada en el capítulo I sobre ‘La concentracion de la produccion y los monopolios’:
-    “fuertes depresiones, estancamiento de los negocios, crisis” (citando a Hilferding, Das Finanzkapital)
-    "Así, pues, el balance principal de la historia de los monopolios es el siguiente: 1. 1860-1880, punto culminante de desarrollo de la libre concurrencia. Los monopolios no constituyen más que gérmenes apenas perceptibles. 2. Después de la crisis de 1873, largo período de desarrollo de los carteles, pero éstos constituyen todavia una excepción, no son aún sólidos, aun representan un fenómeno pasajero. 3. Auge de fines del siglo XIX y crisis de 1900-1903; los cartels se convierten en una de las bases de toda la vida económica. El capitalismo se ha transformado en imperialismo.”
-    “La supresión de las crisis por los carteles es una fábula de los economistas burgueses… El aumento del riesgo es consecuencia del aumento gigantesco de capital… Y junto con esto los progresos extremadamente rápidos de la técnica traen aparejados consigo, entre las distintas partes de la economía nacional, cada vez más elementos de desproporción, de caos, de crisis. Y las crisis -las crisis de toda clase, sobre todo las crisis económicas, pero no sólo éstas- aumentan a su vez en proporciones enormes la tendencia a la concentración y al monopolio.”
En el capítulo II sobre ‘Los bancos y su nuevo papel’, Lenin sólo menciona el término en una cita de Jeidels, que “nos da una respuesta bastante exacta a la cuestión importante de saber a qué período se refieren con precisión los comienzos de la ‘nueva actividad’ de los grandes bancos: Este punto de partida se puede tal vez llevar incluso a un período más reciente, pues únicamente la crisis de 1900 aceleró en proporciones gigantescas el proceso de concentración tanto de la industria como de la banca.”
En el capítulo V sobre ‘El reparto del mundo entre las asociaciones de capitalistas’, Lenin sólo apunta cómo “La industria eléctrica es la más típica, desde el punto de vista de los progresos de la técnica, para el capitalismo de fines del siglo XIX y principios del XX… En Alemania contribuyó particularmente a la concentración de esta rama de la industria la crisis de 1900. Los bancos… aceleraron y ahondaron en el más alto grado durante dicha crisis la ruina de las empresas relativamente pequeñas, su absorción por las grandes. seguido teórica o prácticamente este primer gran acercamiento entre crisis y complejidad.
4.4. Desarrollo de la Teoría de la Crisis en la escuela marxista clásica
Palazuelos sintetiza en su citado sobre ‘El Capital’,  el significado de las crisis económicas, una de las aportaciones teóricas de Marx. “Marx trató de explicar por qué el crecimiento económico no discurre con una trayectoria lineal de continua expansión, sino que sufre interrupciones periódicas en las que se frena la obtención de beneficios empresariales y se reduce o se paraliza la acumulación de capital. Examinando la evolución de la tasa de ganancia, llega a la conclusión de que a largo plazo el desarrollo capitalista origina un alza de la composición orgánica de capital –no compensada por un aumento similar de la tasa de plusvalía-, que determina una tendencia descendente de la tasa de ganancia.”
Palazuelos recoge tres corrientes interpretadoras de esta teoría de las crisis: Las de “lectura más rígida  consideran que esa ley contiene una teoría del derrumbe capitalista que explica la inevitabilidad de una crisis económica final que desencadenaríoa la lucha social y política definitiva contra el capitalismo”.
”En una versión más matizada,  otras corrientes sostienen que el movimiento de la tasa de ganancia explica la dinámica cíclica del sistema económico. De ese modo, la alternancia de fases de prosperidad y de crisis se relacionaría con los periodos de incremento y caída de esa tasa dependiendo de la evolución de los fatores que intervienen por el lado tanto de la tasa de plusvalía como de la composición orgánica del capital. Las crisis económicas darían así lugar a una reestructuración de las capacidades productivas (mayor progreso técnico, aumento de la desocupación, descenso de los salarios, hundimiento de empresas, etc.) y a una reorganización de la estructura social y política, de forma que al cabo del tiempo se produce la recuperación de la tasa de ganacia y se abre una nueva senda expansiva de la economía”.
Palazuelos parece identificarse más con un tercer grupo de corrientes  que “piensan que los esquemas de reproducción ampliada son más fértiles para interpretar el curso fluctuante de la economía capitalista y coinciden con las opiniones críticas, efectuadas desde fuera de la tradición marxista, que presentan serias objeciones a la formulación de una ley y consideran que no sirve de base para sustentar una propuesta teórica sobre las crisis económicas... Si bien es cierto que en el curso alternante de las fases de auge y de crisis, la tasa media de ganancia de las empresas tiende sucesivamente a elevarse y a disminuir, no parece consistente el propósito de convertir a esa tasa en el regulador básico de los movimientos cíclicos del sistema, como si existiera un mecanismo de causalidad única y lineal en el desencadenamiento de las grandes crisis capitalistas”.
En opinión de Palazuelos,  “las propuestas marxianas no aportan una teoría global sobre la dinámica cíclica de la acumulación capitalista, pero sí otorgan varios elementos fundamentales que el análisis económico debe incorporar para establecer una cimentación teórica consistente, considerando que:
“a) la tasa de ganancia… es una variable relevante que interviene en las decisiones empresariales y que fluctúa conforme a la dinámica cíclica de la economía.
“b) la tasa de ganancia… es un agregado que integra variables de carácter tecnológico y social, pues esa relación beneficios/capital se puede descomponer en otra que vincula dicha tasa directamente con la distribución social de la renta e inversamente con el coeficiente capital-producto
“c) las crisis económicas son interrupciones periódicas de la dinámica de acumulación y determinan el carácter cíclico de los movimientos del sistema
“d) las causas que determinan las crisis económicas son fundamentalmente endógenas a la dinámica de acumulación y condensan la interacción de factores técnicos y sociales.”
Como ejemplo de enfrentamientos entre esas corrientes por la visión marxista de la crisis, Montes  añade “algunas cuestiones al debate sobre las causas de la crisis, tras la lectura de algunos artículos y opiniones en los cuales se exponen añejas teorías rebozadas de marxismo pero que nada tienen que ver con lo que Marx expone en sus trabajos de Economía Política (Grundisse, El Capital...). Me refiero a las teorías del subconsumo de algunos intelectuales socialdemócratas muy influenciados por el marxismo entre los que destaco a Vicente Navarro y otros más a la izquierda como el colectivo Taifa, además de la insistencia en sectores de izquierda (ecosocialismo, tercera via) en defender la regulación del mercado como salida a la crisis (reformar el capitalismo sin superarlo)... Por tanto, luchar sólo contra las consecuencias de la crisis, creyendo que ésta es su salida o solución, no significa por mucho que se pregone erradicar las causas que la generan. La crisis sólo desaparecerá cuando el capitalismo muera.”
4.5. ‘Marxismo del caos’ frente a ‘caos del marxismo’
Las corrientes que señala Palazuelos también se han enfrentado por los primeros intentos de aplicar a las teorizaciones socio-económicas marxistas la Teoría del Caos (una visión parcial con éxito mediático de la Teoría de la Complejidad). Estos intentos y enfrentamientos se dan sobre todo en Latinoamerica, que actualmente experimenta diversas vías de desarrollo teórico y material normalmente innovadoras. Así el peruano Cornejo  plantea que “algunos autores vinculados a la propuesta del ‘socialismo del siglo XXI’ buscan fundamentar su teoría neomarxista en los conceptos que producen las ciencias modernas”
“La propuesta de Harnecker  y de Dieterich  de repensar el caracter del marxismo como ‘ciencia de la historia’ a la luz de las teorias del caos, busca continuar las afirmaciones objetivistas y naturalistas de Engels, pero reformularlas a la luz de los nuevos conceptos y paradigmas de la ciencia moderna”. Así, Dieterich “se muestra como el defensor de un positivismo cientificista que raya en la charlataneria metafísica más simplista. Afirma que ‘el avance de las ciencias modernas ha proporcionado un creciente número de conocimientos objetivos acerca de las leyes que determinan el comportamiento de todo lo que existe (universo) incluyendo a la sociedad humana y el individuo… Lo que se solía calificar de "revolución, se expresa ahora en los terminos de la física moderna como "salto cuántico, cambio de fase o cambio de sistema." Por su parte, “Harnecker constata la crisis teórica en el marxismo a consecuencia del derrumbe del socialismo en su versión soviética. De manera bastante simplista trata de minimizar las implicancias teóricas y filosóficas de esta crisis afirmando que… "el estudio de los sistemas caóticos nos permite entender que el determinismo marxista no es un determinismo mecanicista, sino que "estaría más cerca del llamado ‘equilibrio puntuado’ - proceso de evolución de las especies, no gradual sino con rupturas, regresiones y pausas - y de las leyes que dan cuenta de relaciones no lineales".
Cornejo dogmatiza, sin la menor autocrítica sobre su bajo conocimiento de la teoría del caos,  que “los intentos de vulgarización de los cada vez más complejos desarrollos en las ciencias modernas, han generado en algunas ocasiones malentendidos y también aplicaciones abusivas de sus nuevos conceptos a otros dominios del saber humano, en particular en las ciencias humanas… El termino caos para la ciencia moderna no significa pues, desorden, confusión o ‘imprevisible’, como sostiene el profesor Dieterich. Se trata de una limitación de la predecibilidad limitada en el tiempo... La teoría del caos abre muchas pistas para la investigación en muchos dominios de las ciencias de la naturaleza, pero no se puede extrapolar mecánicamente a las ciencias humanas y mucho menos a una filosofía política como el marxismo. ¿Qué cosa significaría en concreto un ‘marxismo caótico’? La teoría del caos es holista, es decir trata de abordar la totalidad, pero al mismo tiempo es anti reduccionista, rechazando la pretensión de reducir o descomponer el sistema a un elemento que se volvería ‘fundamental’ o ‘determinante’. No se puede por tanto considerar la economía, el capital o el trabajo como el factor determinante o fundamental del sistema capitalista… Sería cualquier cosa menos marxismo, o para parafrasear a Bricmont, más que ‘ciencia del caos marxista’ sería un verdadero ‘caos en el marxismo’.”
4.6. Economía marxista y complejidad   
No extraña con este tipo de polémica que los pocos autores marxistas que han intentado incursiones en la teoría de la complejidad, especialmente adecuada para investigar las crisis, tomen precauciones defensivas frente a sus iracundos críticos. Por ejemplo Harnecker aduce que “Marx y Engels siempre entendieron que sus aportes constituían una ciencia inexacta en el sentido de que se pueden trazar rasgos y desarrollos generales, pero no es posible un conocimiento detallado y preciso de todas las influencias y condiciones. Se trata entonces de un concepto de ciencia que algunos cuestionan por su relativismo, pero que descubrimientos científicos más recientes en el estudio de los procesos de la naturaleza vienen a ratificar. Estos han comprobado que en lo que suele percibirse como un puro desorden existe un determinado orden o leyes internas, como, por ejemplo, en los fenómenos meteorológicos. Este hallazgo fue posible gracias a la revolución de la tecnología de la computación  que permite el estudio matemático de los sistemas caóticos  y tiene una aplicación tan amplia que ha engendrado toda una nueva ciencia: la teoría del caos. Pero como la categoría de determinación es decisiva en toda explicación científica, reivindicar los aportes científicos de Marx es reivindicar también el determinismo histórico… No se trata del determinismo mecanicista de la mecánica clásica expresada en las leyes del movimiento de Newton, relacionadas con causas y efectos simples; ni del determinismo evolucionista de Darwin  proceso de evolución de las especies de forma gradual, a través de pasos ordenados y a una velocidad constante ; estaría más cerca de la teoría de la evolución del llamado ‘equilibrio puntuado’  proceso de evolución de las especies no gradual sino con rupturas, regresiones y pausas  y de las leyes que dan cuenta de relaciones no lineales, leyes que a menudo son sólo aproximaciones sucesivas que se van perfeccionando mediante nuevos descubrimientos. Según el premio Nobel Ilya Prigogine, ya Marx y Engels se habían aproximado a estas nuevas ideas científicas hace cien años… Hinkelammert, por su parte, sostiene que la teoría marxiana del orden posiblemente es demasiado crítica como para ser aceptada por las ciencias económicas y sociales y por consiguiente vuelve a la física, terreno en apariencia poco relevante para las posiciones ideológicas dominantes”.
Harnecker intenta compensar esta contradictoria incursión en la ‘teoría del caos’  con relativismos: “Cuando me refiero al marxismo estoy pensando únicamente en los aportes científicos de Marx. No me estoy refiriendo a su filosofía ni al movimiento histórico al que dieron origen los aportes de Marx. Si consideramos el marxismo como una ciencia es lógico que su desarrollo deba ser permanente y que si éste se detiene, se pueda sostener con toda exactitud que esta ciencia está en crisis. Si su objeto es la sociedad y su cambio  y nadie niega que se han producido cambios notables en este terreno desde Marx hasta hoy , es lógico que se vayan creando nuevos instrumentos para dar cuenta de las nuevas realidades y que para crearlos se tengan presente los más recientes descubrimientos científicos de todas las disciplinas del saber, y esto es precisamente lo que no se ha hecho con la suficiente profundidad en el terreno económico, que es clave para entender los cambios en el mundo actual. De ahí que podamos hablar de una crisis del marxismo o  mucho más precisamente  de una crisis de la ciencia de la historia inaugurada por Marx… Afirmar que el marxismo está en crisis no significa, sin embargo, que lo fundamental del instrumental teórico creado por Marx haya perdido validez como herramienta analítica de la sociedad y su cambio.”
5. Bases vinculadoras de la crisis y la complejidad
Por lo visto los expertos de la teoría de la complejidad aplicada a la economía no parecen querer analizar las crisis, que son las perturbaciones prácticas y teóricas de los procesos económicos. Tampoco hay un acercamiento consistente a la complejidad desde posiciones económicas keynesianas ni marxistas, sensibles ambas a una mayor comprensión del endogenismo de las crisis. Conviene por tanto insistir más en la necesidad y potencia de ese acercamientoi entre las teorías de las crisis y de la complejidad.
5.1. La crisis vista como perturbación, inestabilidad y riesgo de desvío
Conviene recordar que la historia del desarrollo de cualquier ciencia muestra que todo avance científico parte de las preguntas que plantean las perturbaciones no explicables por el conocimiento acumulado en etapas anteriores, para lograr así las nuevas explicaciones que integren esas perturbaciones en un nuevo avance del conocimiento. En economía, esas perturbaciones se suelen llamar ‘crisis’; pero tienen ‘mala prensa’ y desde luego parece que no se ven como causas imprescindibles de los avances teóricos.
Por un lado, las crisis extensas y profundas serían parangonables a las mutaciones en los sistemas biológicos; mutaciones que tienen especial relevancia en la Teoría de la Complejidad de Sistemas, que atiende a la inestabilidad de los estados actuales y a la emergencia de nuevos. Por otro lado, las crisis o perturbaciones pueden asimilarse a ‘desvíos’ respecto a un desarrollo adecuado del sistema referente; desvíos que se manejan como ‘riesgos’ con ayuda de los modelos actuales que facilitan su gestión.      
Puede verse como revolución científica, en el sentido de Kuhn,  esa “otra manera de razonar” en economía que sugieren Krugman, Soros y tantos otros, si además parte de las crisis o perturbaciones de los procesos económicos, apoyándose para el manejo de éstas en modelos científicos consolidados, vinculados en este caso al modelo general de sistemas complejos (que vería las crisis como inestabilidades y mutaciones) y al modelo general de gestión de riesgos (que vería las crisis como riesgos de desvío respecto al desarrollo referencial de dichos procesos). Como la aplicación del modelo general de sistemas complejos a los procesos económicos se hace como ‘Economía de la Complejidad’ conviene ver si corresponden bien ciertos conceptos básicos, se recojan o no con términos diferentes.  
Así, de la acepción rigurosa de ‘proceso’ (del latín ‘processus’) como “acción de ir hacia delante”,  se pasa en Teoría de la Complejidad como sistema dinámico complejo influido por acciones, internas o de su entorno. El término ‘sistema' también implica un conjunto ‘espacial’ de elementos y relaciones, al que el término ‘dinámico’ asocia el transcurso ‘temporal’ de dos tipos de ‘flujos’: un flujo de materia-energía que constituyente de la realidad del propio sistema; y un flujo de información asociada al flujo ‘real’ anterior. El conocimiento de dicha información permite tomar decisiones a una organización ‘reguladora’ del proceso, distinguible de éste, siguiendo un ‘método’ (del griego ‘camino hacia’) para controlar sus pasos. El método sería así un tercer flujo que encadena las acciones y resultados intermedios referidos al proceso; flujo orientado a gobernar la realidad hacia ciertos objetivos conseguibles, sean finalistas (como en los proyectos) o procedimentales (en los procesos sin estado final explícito).
5.2. La crisis vista como ‘patología’ socioeconómica
El estudio de las crisis forma parte imprescindible del desarrollo de la ciencia y la práctica económicas, aún más imprescindible si se enfocan con la teoría de la complejidad. Pero toda crisis o perturbación en los razonamientos o en la práctica experimental de una ciencia ha de satisfacerse, sea con ayuda del conocimiento acumulado en etapas anteriores del desarrollo de dicha ciencia, sea con una ampliación sostenible de dicho conocimiento. Gracias a dichas perturbaciones, por ejemplo a las ‘patologías’ matemáticas, se sostiene el avance de éstas, de todas las ciencias y de las teorías que aquí interesan.
La físico-matemática de Newton y Leibniz había explicado desde el siglo XVIII numerosos procesos del universo, caracterizados por su repetición y predictibilidad. Pero la mayor parte de la naturaleza no sigue procesos lineales, repetibles ni predecibles; así que se han tenido que profundizar, tras la crisis científica del final del siglo XIX, otros conceptos como los sistemas dinámicos no lineales SDNL. Su concreción ha constituido un desafío de interpretación y un hito científico, basado en algún descubrimiento, sea o no intuitivos, calificado en su momento como ‘patológico’, como los citados en esta simplificada lista:
-    Cantor, al establecer en 1884 la Teoría de los Conjuntos Infinitos, construyó el ‘Conjunto de Cantor’, un objeto auto-similar con un número de elementos ‘más infinito’ que el de los enteros -por lo que no pueden enumerarse- pero menos infinito que el de los reales –los puntos de una línea-. Esta situación intermedia de los elementos entre puntos y segmentos da al conjunto dos propiedades no usuales. El propio Cantor consideró “patológicos” a estos conjuntos y meros inventos matemáticos. Pero ahora se conocen muchos procesos naturales productores de objetos auto-similares, como los ‘fractales’.
-    Poincaré, reconocido fundador hacia 1900 de la teoría de los sistemas dinámicos,  inició la topología como estudio de las formas y su continuidad para entender el movimiento gravitacional de 3 cuerpos.
-    Birkhoff desarrolla éste -y otros antecedentes de la Teoría del Caos- en los años 30, con su teoría de oscilaciones (en la que ya empleó métodos simbólicos) y con una teoría rigurosa del comportamiento ergódico que se adelantó a los muy posteriores modelos dinámicos del caos.
-    Turing, conocido por su ‘máquina’ abstracta y sus aportaciones al criptoanálisis y a la teoría de la computación en los años 40 y 50, también aplicó las matemáticas a fenómenos biológicos, desde la inteligencia artificial al estudio teórico de la morfogénesis como desarrollo de pautas en los vivientes.
-    Lorentz inició la Teoría del Caos,  estudiando en los años 60 la sensibilidad a las condiciones iniciales en la meteorología -un SDNL complejo- con el reconocimiento de un ‘atractor extraño’.
-    El topólogo René Thom desarrolló en los 70 la Teoría de las Catástrofes  como una rama especial de los SDNL que estudia y clasifica los fenómenos caracterizados por la emergencia no predecible de grandes cambios de comportamiento a partir de pequeños cambios circunstanciales.
5.3. La Teoría de la Evolución y los sistemas económicos
Volviendo al citado libro de Beinhocker, éste da gran relieve a la evolución, dedicando un capítulo entero a la Teoría de la Evolución en general y el sucesivo a la Evolución Económica; constatando al final del primero y como introducción al segundo que “la evolución y la economía tienen una historia mutuamente entrelazada desde Darwin. Muchas de las eminencias económicas, de Marshall a Hayek, se esforzaron por incorporar la evolución a la economía… pero consiguieron sólo una apariencia de razonamiento metafórico, como Walras, Jevons y los otros marginalistas. Si en vez de la biología, se parte de la nueva visión algorítmica de los sistemas evolutivos como una clase universal con leyes universales, se puede concluir que los dos mundos, biológco y económico, forman parte de esa clase universal… Solemos pensar en la evolución en un contexto biológico: pero la moderna teoría evolucionista ve la evolución como algo mucho más general. La evolución es un algoritmo, una forma multipropósito de innovación, una fórmula que crea nuevos diseños y resuelve problemas difíciles por medio de un tipo especial de ensayo y corrección… un programa para crear novedad, conocimiento y crecimiento.”
“El mismo proceso que ha dirigido el orden y la complejidad crecientes de la biosfera ha dirigido el orden y la complejidad crecientes de la ‘econosfera’. Y el mismo proceso que ha llevado a una explosión de diversidad de especies en el periodo cámbrico ha llevado a una explosión de diversidad de productos adquiribles (SKUs) durante la Revolución Industrial. Los sistemas económicos y biológicos son subclases de una clase universal de sistemas evolucionarios… La evolución económica es el resultado de los 3 procesos interrelacionados de la evolución de las tecnologías físicas, sociales y de negocio.”    
Beinhocker enuncia sólo los elementos del modelo completo de Evolución Económica que corresponden a los del modelo genérico de la Evolución: 1) el conjunto de posibles Planes de negocio seleccionables como Espacio de Diseño; 2) uno de esos Planes como Esquema que codifique dicho diseño; 3) las Tecnologías Físicas TF y Tecnologías Sociales TS como Bloques constructivos; y 4) el Mercado como el Entorno dónde ocurre la competición evolutiva. Además, Beinhocker describe detalladamente dos elementos correspondientes menos evidentes: los interactores y las unidades de selección.
a) “En el contexto biológico, los esquemas del DNA codifican los organismos que juegan el papel de interactores. Se deduce naturalmente que, si los Planes de Negocio son los esquemas en los sistemas económicos y codifican la construcción de los negocios, los negocios son los interactores en economía y son quienes ‘viven y mueren’… Hay que distinguir entre los negocios, que son un concepto económico; y las empresas, que son entidades legales y por consiguiente Tecnología Social… Se puede definir que ‘un negocio´es una persona o un grupo organizado que transforma materia, energía e información de un estado a otro con el objetivo de conseguir un beneficio’… mientras que ‘una empresa consiste en uno o más negocios controlados por una persona o grupo’… Ser el punto focal de las interacciones es el atributo clave de un negocio… Como distinguirlo de una linea de producto o servicio inevitablemente ofrece cierta ambigüedad y subjetividad,… en la evolución económica los interactores son las unidades de negocio tal como las definan las propias empresas.”
b) En cuanto a las unidades de selección evolutivas,  “asumir que son los negocios sería tan erróneo, como decir que la selección actúa sobre los organismos en los sistemas biológicos… Las unidades de selección, siendo secciones de los esquemas, deben ser los elementos de los Planes de Negocio… que le den un éxito  competitivo. No puede decirse a priori qué es lo que el sistema selecciona; sólo pueden definirse las unidades de selección retrospectivamente, con un enfoque empírico… lo que es cierto también en biología… Para asegurar la consistencia con el modelo genérico de Evolución y clarificar la distinción entre esquemas, interactores y unidades de selección en el contexto económico, conviene definir como nuevo término el módulo como componente del Plan de Negocio que ha proporcionado o proporcionará una base para una selección diferencial entre negocios en un entorno competitivo”. Los Planes de Negocio, amalgamas de módulos, permiten crear con su mezcla variantes de dichos Planes, que en la economía real comprenden generícamente el entorno del mercado; la estrategia; los productos y servicios; las operaciones; el marketing; la organización. La estrategia (o sea una hipótesis para seleccionar la combinación de módulos más beneficiosa en un entorno dado) enlaza las TF y TS en Planes de Negocio y éstos en módulos, combinados en nuevos Planes de Negocio, etc.
Beinhocker aclara para la evolución de los sistemas económicos los tres pasos del modelo general de evolución: diferenciación, selección y amplificación.
La diferenciación en la evolución económica “se desarrolla en gran cantidad o con superfecundación en el espacio de los Planes de Negocio, más por tanteos que por deducción, ya que no es un proceso tan ciego como la evolución biológica… La evolución económica necesita un amplio espectro de saltos para que sean efectivos: la mayoría de innovaciones consisten en saltos menores y cortos, ya que una mayoría amplia de saltos largos e innovaciones radicales terminan en fallos”.
La amplificación de un Plan de negocio en el espacio de éstos crece si lo hace su influencia con el tiempo sobre los recursos, sean tangibles (dinero, personas, equipo,…) o intangibles (marca, conocimiento, relaciones,…). Así, siguiendo el lema de los organismos en los sistemas biológicos, dónde ‘los buenos replicadores replican’ y hablando ahora de módulos, ‘los buenos amplificadores amplifican’ “con mecanismos que comprenden las simulaciones mentales y toma de decisiones de un individuo o de un grupo, la imitación de otros situados dentro o fuera de la organización, la dirección por el mercado de los recursos hacia módulos exitosos o la adquisición de una compañía por otra.”
Respecto a la cuestión más delicada de la selección de Plan de negocio, Beinhocker cita que “todas las economías de la historia realmente han sido una mezcla de poder de decisión en las aristocracias (Big Men) y en el mercado… dotado del poder definitivo en la selección de planes de negocio en las economías orientadas al mercado… Las economías de mercado operan un sistema de dos capas en esta selección. La gran mayoría de decisiones económicas siguen tomándose por jerarquías, las de las corporaciones en este caso. Su ‘mano visible’ decide mucho más que la ‘mano invisible’ de Adam Smith, como observó el historiador Chandler. Pero en la punta de estas jerarquías masivas hay una capa delgada, pero crucial, en la que las jerarquías se encuentran con el mercado... La visión evolutiva de la economía acepta la visión global de la bondad del mercado, pero por razones distintas a las equivocadas del equilibrio. El mercado es un mecanismo evolutivo de búsqueda, ofreciendo incentivos al proceso de diferenciación, un proceso adecuado de selección que representa las necesidades amplias de la población y el medio para asignar recursos a los módulos adecuados (ampliando así su influencia). Sigue el principio de que ‘la Evolución es más lista que los individuos’… Los mercados baten al comando y control (de las jerarquías), no por su eficiencia en la asignación equilibrada de recursos, sino por su eficacia en la innovación desequilibrada... Las razones de la bondad asignada a los mercados tienen más que ver con su eficiencia como sistema de proceso distribuido (enviando las señales adecuadas a las personas adecuadas) que con su capacidad para alcanzar un mítico equilibrio global… Nada de esto pretende que las sociedades orientadas al mercado sean perfectas (tienen problemas críticos con desigualdad, destrucción ambiental y crisis de salud). Pero las sociedades bajo jerarquía aristocrática tienen los mismos problemas, pero normalmente en un grado peor, con menos recursos y menos probabilidad para enfrentarlos que los que tienen los nuevos enfoques innovativos.”
En resumen, los Planes de negocio son instrucciones para crear negocios que unen bajo una estrategia Tecnologías Físicas y Sociales en módulos. Los lectores de los Planes los diferencian más por tanteo que por deducción y los seleccionan iterativamente, buscando los potencialmente más provechosos, que son los que amplificarán mejor los recursos, “en un proceso de ‘aventado’ dónde, cuanto más planes opcionales se consideren dinámicamente, más planes se ensayarán en el mercado con éxito potencial… El proceso evolutivo no para, con módulos que entran y salen, con firmas que suben o bajan, con adaptación a las necesidades del mercado. Pero, más allá de éste mecanismo básico del algoritmo evolutivo, no hay que esperar más similitudes entre la evolución económica y la biológica. En ésta, las unidades de selección siguen ‘descendientes modificados’ durante generaciones discretas. Mientras que en la evolución económica saltan de un Plan de negocio a otro; proceso que no es menos evolutivo, sólo es distinto. Así mismo, la capacidad humana de usar el cerebro y de prever implica que los mecanismos de diferenciación y selección son muy distintos en ambos sistemas, pero no dejan de ser evolutivos.”  
5.4. Sistemas Complejos Adaptativos en los procesos económicos
Aplicando a la Economía de la Complejidad la situación relativamente ambivante de todo SCA, se puede entender ‘complejísticamente’ el funcionamiento auto-organizado de las redes económicas en cada uno de sus sistemas delimitados respecto a sus entornos, desde la actuación de cada agente hasta la evolución del sistema global. La tensión entre la necesaria apertura a las interrelaciones –cooperación- y un cierre suficiente defensivo –supervivencia- conlleva un desequilibrio dinámico continuo de reacciones-acciones de tanteo-aprendizaje, cuya lógica ejecutiva se puede caracterizar hasta donde sea factible con ayuda de la teoría del riesgo, sin necesidad de acudir a la ‘invisible’ mano del mercado (¿equilibrador?). Los SCA económicos se encuentran así en un estado de generación de crisis, en un pre-desequilibrio permanente de cambio de fase. La investigación avanza en la interacción dinámica entre SCA; o sea de ecosistemas (como las combinaciones de especies biológicas en interacción) reales o simulados en los procesos económicos. En cuanto empiezan a constituirse comunidades ecológicas, sus SCA buscan y siguen pautas: interaccionan con el entorno, ‘aprenden’ de la experiencia y como resultado se adaptan. Cada SCA interacciona localmente, generando un nuevo comportamiento como un todo ecosistémico. Este comportamiento tiene propiedades y características progresivas: la adaptación o encaje en el entorno, como respuesta a las variaciones de éste; la evolución del SCA por esa adaptación incesante, con autoaprendizaje de agentes; y la emergencia innovadora de comportamientos impredecibles.
Todo SCA se adapta o ‘encaja’ en algún SCA más amplio (que forma parte del entorno del primero):  “las neuronas se organizan en los nervios y éstos se organizan para obrar recíprocamente con los órganos enervados. La bioquímica, de resultados lineales y predecibles, describe bien el funcionamiento sináptico del sistema neuronal. La fisiología describe mejor las redes de nervios que operan en un nivel de emergencia más alto, con reglas y posibilidades distintas a las del sistema neuronal del que derivan.” Los SCA evolucionan hasta auto-situarse en el ‘límite del caos’,  con la adaptación por mejora de sus reglas de comportamiento y sus procesos de información. Langton y otros han detectado que los sistemas dinámicos tienden a situarse en el cuarto tipo de comportamiento últimamente descubierto llamado 4-optimizante (“donde se tiene la máxima capacidad de proceso de información”), situado en una región muy estrecha en el ’límite’ del comportamiento 3-caótico y lejos de los comportamientos más clásicos 1-fijo y 2-periódico. “El límite del caos se encuentra donde la información llega al umbral del mundo físico, consigue ventaja sobre la energía y se integra en la dinámica del sistema. El punto de transición entre el orden y el caos ofrece un alto control (pequeña entrada => gran cambio)... En el mundo físico abundan estas transiciones de fase”, como por ejemplo en las membranas celulares.
La emergencia de orden en los SCE, sistemas complejos evolutivos (más restrictivos que los SCA)  significa la aparición de pautas (estructuras, orden, calidades) en un nivel del sistema más alto, más ‘global’; a partir de interacciones de los componentes más locales de un nivel inferior.
La auto-organización es la cristalización espontánea de pauta u ‘orden’ en sistemas complejos sin necesidad de selección natural o de fuerza externa. Como en la ‘mano invisible’ del mercado se tendría una distribución exponencial de respuestas a pequeñas perturbaciones entre las ‘especies’ del sistema en un estado 4-optimizante de éste, con unas zonas de colapso y otras de eficacia o bien colectivo. Estas respuestas, proporcionadas a la conectividad entre ‘especies’, suelen ser bajas –se agotan- si el estado del sistema está próximo a la zona del comportamiento 1-fijo; y suelen ser altas -se amplían- si está próximo a la zona del 3-caótico. En este caso, un cambio en los SCA comporta innovación creativa, con paso a la zona 3-caótica y búsqueda en ella de una nueva pauta o posición que sea 4-optimizante.
6. Evolución y crisis en los sistemas económicos complejos
6.1. Precisiones adicionales de la ciencia de la complejidad
La ciencia de la complejidad se asocia al avance en las ciencias de la vida y afines.  Las metáforas biológicas se usan ahora para entender la evolución de cualquier organización. La excepción más obvia al segundo principio de la termodinámica es la vida, basada en sistemas abiertos que enlazan con su entorno y cambian, creciendo y desarrollándose. Los entes vivos son imprevisibles, poseen conciencia y se comportan con auto-determinación (son adaptativos y auto-organizados). Pero su evolución no concuerda con el segundo principio, ya que tienden a una organización compleja, no al desorden; y la flecha del tiempo en ellos parece invertida. La biología molecular intenta resolver esas paradojas con el ‘programa genético’, mecanismo de herencia que determina ‘causalmente’ la sucesión de estados por los que el sistema vivo debe pasar. Pero esta metáfora presenta dos dificultades teóricas serias: el propio origen del primer programa, que no tiene un programador evidente; la necesidad de un programa que debe programarse a sí mismo, o sea que, para ser leído y ejecutado, necesita conocer los productos de su propia ejecución. Los operadores que transcriben y traducen los ADN en proteínas enzimáticas son ellos mismos proteínas enzimáticas codificadas en ADN; así que, para llevar a cabo la traducción, hace falta haberla llevado ya a cabo. Con la acepción habitual de programa y de código, no se comprende cómo podrían decodificarse las instrucciones. Pero como el ser vivo funciona, hay que concluir que su existencia individual basta para resolver la paradoja, en forma de auto-organización.
Para Atlan,  sólo la auto-organización lleva a comprender “la naturaleza lógica de un sistema dónde lo que actúa como programa se modifica incesantemente, de manera no preestablecida, bajo el efecto de factores aleatorios del entorno”. El sistema, afectado por esas perturbaciones aleatorias, se reorganiza a sí mismo y aumenta la complejidad de su estructura. El modelo de auto-organización explica el paso de lo local a lo global, al aumentar la complejidad y emergen propiedades nuevas en el nivel más global de organización y en relación con el más elemental. De la interacción local de los componentes individuales del sistema emerge algún tipo de propiedad global, no previsible a partir de lo que se conocía de las partes componentes. Ese comportamiento emergente vuelve a influir en el de los componentes individuales que lo produjeron. De esas propiedades globales fluyendo del comportamiento general de los individuos, surge un sistema dinámico complejo, su orden y su posible auto-adaptación (al entorno).
Por su parte, la teoría de la Autopoiesis  considera que la esencia de un organismo vivo -comparado con una entidad inanimada- es un proceso ‘circular’ de auto-organización y auto-catálisis, con su propia supervivencia como meta principal. El organismo tiende como auto-defensa a un ‘cierre’ relativo de sus relaciones con el entorno, frente a la vulnerabilidad de la excesiva ‘apertura’ de los sistemas abiertos.
6.2. Sistemas y Redes Adaptativos No Lineales en Economía
El Santa Fe Institute viene explorando los Sistemas Dinámicos No Lineales (SDNL), o sea Sistemas Complejos más genéricos que los SCA que los componen. Los foros y publicaciones del SFI vienen reuniendo, real o virtualmente, a biólogos, matemáticos, físicos, economistas, químicos, sociólogos, antropólogos, lingüistas y expertos de otras ramas. Éstos van desarrollando reglas emergentes de la ciencia de la complejidad que conectan las ciencias de la vida entre sí y con otras disciplinas por medio de la presencia compartida de los Sistemas Complejos Adaptativos, más específicos que los SDNL.
Dentro de la producción editorial del SFI sobre Economía de la Complejidad,  el volumen II sobre todo se centra en el análisis del Proceso y Emergencia en la Economía, que rompe con los dos enfoques básicos –‘equilibrio’ y ‘sistemas dinámicos’- subyacentes a la economía neoclásica: “El enfoque de ‘equilibrio’ no describe el mecanismo por el que el estado de la economía cambia en el tiempo ni cómo se da un equilibrio. Y el enfoque de ‘sistema dinámico’ suele fallar en distinguir entre los niveles de agente y agregado” (al usar el dispositivo de ‘agentes representativos’); “tampoco toma en cuenta el surgir de nuevos tipos de variables de estado, y menos el de nuevas entidades, modelos o  estructuras.”
Por el contrario, las llamadas RANL “redes adaptativas no lineales, que abundan en la naturaleza y en la sociedad (los sistemas nerviosos, los sistemas inmunitarios, la ecología, así como las economías)”, no pueden tratarse por “la matemática tradicional usada en economía,” pues tienen estas 6 características:
“- Interacción dispersa, entre agentes que actúan en paralelo… y co-crean en el estado agregado
“- Ausencia de Controlador global… o competidor universal (un agente que explote toda oportunidad)
“- Organización jerárquica cruzada… con interacciones (asociaciones, comunicación) en los niveles.
“- Adaptación continua de comportamientos, acciones, estrategias, productos, acumulando experiencia.
“- Nichos perpetuos de novedad, creados por mercados, tecnologías, comportamientos e instituciones.
“- Dinámicas fuera de Equilibrio al crear lejos de éste nuevos nichos, potenciales y posibilidades.”
Las RANL “no actúan sólo en términos de estímulo y respuesta: anticipan. Los agentes económicos forman expectativas, construyen los modelos de la economía y actúan en base a predicciones generadas por esos modelos (que no han de ser explícitos, ni coherentes, ni consistentes entre sí). Necesitan otras clases de matemática combinatoria y procesos estocásticos poblacionales junto al modelado informático, que insistan en el descubrimiento de la estructura y en los procesos que la hacen emerger.”
La economía, conceptualizada como RANL, permite que tres tipos de implicación fundamenten cognitiva y estructuralmente la teoría económica y la forma en que presenta y resuelve los problemas teóricos:
Cognitivamente,”la teoría económica neoclásica tiene una fundamentación unitaria (los agentes económicos son optimizadotes racionales, que hacen evaluaciones probabilísticas de la incertidumbre, las revisan a la luz de nueva información por medio de la actualización bayesiana, y eligen el curso de acción que maximiza su utilidad esperada)… El SFI no postula un único modo predominante de proceso cognitivo: los agentes estructuran los problemas al enfrentarlos –‘dándoles sentido’- y al resolverlos, con recursos cognitivos limitados que emergen de la experiencia. Los agentes viven en un mundo que deben interpretar”; pero que no suelen optimizar. “Y todo ‘conocimiento común’ debe alcanzarse a partir de los procesos cognitivos específicos que operan sobre experiencias obtenidas por interacciones concretas.”
Estructuralmente, “en el análisis de equilibrio general, los agentes no interactúan entre sí (sólo a través de mercados impersonales) y su estructura interna se abstrae. Desde la perspectiva de la complejidad… las acciones económicas implican interacciones entre los agentes. La funcionalidad económica, limitada y  transportada por redes definidas, recurre a patrones de interacción entre agentes. La acción económica se estructura por roles sociales emergentes y procesos apoyados socialmente… Las entidades económicas tienen una estructura recursiva: están formadas ellas mismas por entidades.”
Procedimentalmente, “el énfasis en el proceso, no sólo en los resultados,… se pregunta cómo las nuevas ‘cosas’ aparecen en el mundo –cosas cognitivas como ‘modelos internos’; cosas físicas como ‘nuevas tecnologías’; cosas sociales como nuevos tipos de ‘unidades’ económicas-… Las únicas descripciones que pueden tener sentido en ese mundo se acercan a los fenómenos transitorios,… buscando las estructuras emergentes que se plantean en los procesos de interacción, dónde las entidades interactuantes anticipan el futuro por medio de procedimientos cognitivos que implican interacciones en estructuras multi-nivel.”
También el volumen II termina por reconocer con modestia científica que “una descripción de un enfoque a la economía no es un programa de investigación”. Por ello, plantea dos grandes ejes de investigación:
Investigación cognitiva. “¿Cómo hacer que los agentes hagan lo bastante comprensible su mundo para que la ‘información’ tenga sentido? Los agentes basan sus acciones en las expectativas que generan sobre el comportamiento de otros agentes. ¿De dónde proceden esas expectativas? Cada agente tiene acceso a una variedad de ‘dispositivos de interpretación’ que destacan determinados elementos en el mundo como significativos y sugiere acciones útiles sobre la base de la "información" que transmiten esos elementos… La acción económica deriva de una ecología evolutiva de esos ‘dispositivos de interpretación’ que interactúan por medio de los agentes que los utilizan para generar sus expectativas.”
Investigación estructural. “Las interacciones humanas, sobre todo las que tienen lugar en contextos ‘económicos’, tienen un carácter fundamentalmente social… Patrones recurrentes de tales interacciones sociales unen a los agentes en redes. De acuerdo con la teoría económica estándar, lo que los agentes hacen depende de sus valores y de la información disponible… pero ignora de dónde vienen los valores y la información… tratándolos como exógenos y autónomos. En realidad, los agentes aprenden de otros, y sus valores pueden verse influidos por los valores y acciones de los otros. Estos procesos de aprendizaje e influencia suceden por medio de las redes de interacción social a las que los agentes están incorporados, y pueden tener consecuencias económicas importantes.”
Prigogine  parte tanto de la auto-organización como del principio de estabilidad en todo ecosistema (conjunto del sistema y su entorno) y los considera compatibles con procesos irreversibles como los económicos, que pasan continuamente por ‘puntos de bifurcación’: “Estudiemos más cuidadosamente la aparición de autoorganización y los procesos que acontecen cuando vamos más allá de este umbral... Nos alejamos más y más del sistema de equilibrio. En un determinado punto alcanzamos el umbral de estabilidad y nos encontramos en lo que generalmente se llama un ‘punto de bifurcación’… El sistema tiene gran riqueza de posibles comportamientos, estables e inestables. El recorrido ‘histórico’ a lo largo del cual el sistema evoluciona a medida que aumenta el parámetro de control, se caracteriza por una sucesión de regiones estables, en donde dominan las leyes deterministas, y de otras inestables, cerca de los puntos de bifurcación, en donde el sistema ‘escoge’ entre varios futuros posibles... Es esta mezcla de azar y necesidad lo que constituye la historia del sistema… Puede ocurrir que el orden, la coherencia, esté en cierta manera ‘emparedado’ entre el caos térmico del equilibrio y el caos turbulento del no-equilibrio. Sin embargo estos dos tipos de desorden son bastante diferentes... La vida parece pertenecer a un tipo de régimen intermedio. Debe tener cierta distancia al equilibrio, pero tampoco demasiada para evitar la destrucción de la delicada estructura necesaria para el mantenimiento de dicha vida”.
6.3. Generación de pautas reducidas en los SCA económicos  
Quedan dos grandes cuestiones por resolver. Según la física clásica, un sistema complejo exigiría una descripción compleja con herramientas más potentes que las existentes. Pero en biología un conjunto relativamente simple de subprocesos o pautas que generan sistemáticamente un SDNL complejo. Por ejemplo en el proceso de diferenciación de células embrionarias, dónde 105 genes de dotación genética humana con 1030.000 estados potenciales de combinación generan sólo unos 250 tipos celulares distintos.
Kauffman ofrece un modelo matemático RBA de Redes Booleanas Aleatorias que simula la generación de este tipo de reducciones, como solución impensable y anti-intuitiva; frente a la hipótesis evolucionista de la selección natural, tan elemental como poco causal en este caso. El resultado de modelizar los genes dispuestos en red, dónde cada uno está activo o no en función de los otros y sus vínculos se asignan aleatoriamente, da pocos atractores -repetitivos, ordenados- de estados. Tras simular informáticamente la evolución del proceso y la “cristalización de orden espontáneo a partir de sistemas masivamente desordenados... llegué a la convicción de que los ‘ciclos límite’ de mis redes booleanas equivalen a diferentes tipos celulares... Calculé cuantos ‘ciclos límite’ obtenía en las redes con 2 conexiones y resultó ser del orden de la raíz cuadrada del número de elementos del sistema. Una red de 105  elementos -el número de genes del genoma humano- tiene unos 370 ‘ciclos límite’ o atractores, número cercano a los 254 tipos celulares”. Tras verificar este modelo relación con tipos celulares de los otros grupos principales de organismos separados en la ‘explosión biológica’ del cámbrico, Kauffman concluye que “o se me convence de que 600 millones de años de evolución han perfilado de forma independiente los genomas de los diferentes tipos de organismos para que todos generen tipos celulares según la raíz cuadrada del número total de genes; o se tiene que admitir que mis redes booleanas son algo más que una analogía interesante”.
Kauffman completa esta propiedad ‘emergente’ -la generación de pocos atractores o pautas- con otra propiedad que también comparten los modelos RBA y los seres vivos: su poder de atracción, o sea su resistencia a la perturbación: “Durante el desarrollo de los seres vivos, los tipos celulares progresan por caminos muy pautados. Una vez que una célula ha emprendido una trayectoria particular, deja tras ella otras opciones y disminuye el número de tipos celulares diferentes en los que puede transformarse.” Los seres vivos combinan esas trayectorias de las células como tipos celulares en un organismo diferenciado del entorno. La lógica local intrínseca -las reglas de actividad- de un sistema complejo da lugar, natural y espontáneamente, a un comportamiento oscilatorio y a pautas globales, o sea a una estructura global.
Lo importante es que no hay ‘programa genético’ para el desarrollo que guíe al sistema a través de sus transformaciones morfogenéticas. Las RBA permiten así retroalimentar unos procesos adaptativos, que pueden convertirse en procesos evolutivos (si aprenden condiciones que faciliten la supervivencia y la innovación) y auto-organizantes (para generarlas); con emergencia de un orden inesperable (innovación)
También se realizan, con ayuda de RBA y otras herramientas, numerosos experimentos que generan pautas no programadas de desarrollo específico de procesos y sistemas económicos; pautas con características y resultados equiparables a lo descrito por Kauffman. Beinhocker mismo cita los modelos basados en agentes y entre ellos los de sociedades artificiales, como el conocido Sugarscape de Epstein y Axtell (Growing Artificial Societies. The MIT Press, 1991), junto a otros modelos de segregación o agregación (que por ejemplo reproducen la distribución de riqueza de Pareto). En cualquier caso, “los SCA tienden a tener pautas comunes a muchos tipos de sistemas y que ayudan a entender mejor como trabajan. La Economía de la Complejidad ve como emergen endogenamente, de interacciones en el propio sistema, pautas económicas del tipo de los ciclos de negocio, el crecimiento o la inflación.”
6.4. Pautas de explosión y extinción en los SCA económicos
El paradigma más estudiado en biología histórica es la explosión ‘cámbrica’:  “La vida en la Tierra tiene más de 3800 millones de años. Hace 600 millones, el infierno se desató: 3000 millones de años de abrumadora simplicidad biológica –seres unicelulares- se vieron sustituidos de golpe -tiempo geológico- por la efervescente complejidad de los organismos pluricelulares... La vida multicelular ha seguido una vía ascendente en la escala de la complejidad. Pero ese incremento no fue una tendencia estable. El transcurso del tiempo está marcado por una renovación continua, interrumpida por colapsos catastróficos de la diversidad, por extinciones en masa que, en la ‘extinción’ pérmica, afectó al 96% de las especies existentes... El mundo cámbrico y el post-cámbrico vivieron una tremenda experimentación evolutiva [de innovación], seguida de un severo proceso de selección”. La pauta ‘explosión’ consiste así en la aparición de una gama inicial de nuevas formas que luego son cada vez más difícilmente mejorables.
En las extinciones, parece confirmarse la teoría de las catástrofes,  o sea la necesidad lineal de grandes causas para obtener grandes efectos, más ‘revolucionistas’ que evolucionistas. Los sistemas dinámicos llevados a un equilibrio en el límite del caos, cercano al estado 1-fijo, pueden responder a pequeñas perturbaciones con el paso al estado 3-caótico muy alejado del equilibrio, o sea a posibles extinciones.
Dos hipótesis, una ecológica y otra genómica -más complementarias que antinómicas- explican las dos pautas de innovación en el periodo cámbrico y de colapso de la biodiversidad en el periodo pérmico:
-    Según la hipótesis ecológica, influida por el factor externo de la oportunidad, los primeros organismos multicelulares entraron en un mundo rebosante de bacterias y algas unicelulares, fuente potencial de alimento más de competencia. Esa abundancia de nichos ecológicos disponibles permitió toda clase de variantes y la evolución procedió así a grandes saltos, no por pasos graduales. La extinción pérmica de innumerables especies dejó ocupada toda la gama de nichos, aunque las oportunidades ya no estaban allí, como en el cámbrico, por lo que la innovación del post-pérmico fue mucho más restringida.
-    Según la hipótesis genómica, influida por el factor interno de la viabilidad de la mutación, ésta genera tantas formas experimentales en el cámbrico porque los genomas no tenían aún el grado de coherencia y control desarrollados más tarde, creando así especies nuevas más que variaciones de las existentes.
Se ha de explicar asímismo la estabilidad de las pautas a partir de cierta “convergencia” de resultados:
-    Con la hipótesis ‘externa’, los atractores cambian con el entorno, como cambian las posibilidades dinámicas: la estabilidad de unos puede bajar y la de otros puede subir.
-    Con la hipótesis ‘interna’, el espacio de posibilidades morfológicas está poco poblado de atractores.  Las pautas de desarrollo embriológico serían muy limitadas en estados donde acaban por asentarse los sistemas dinámicos, restringiendo mucho las clases de estructuras y especies que pueden surgir.
Kauffman y Johnsen,  para asegurarse que también los ecosistemas reales están en equilibrio en el ‘límite del caos’, pasaron a un gráfico exponencial la magnitud de los episodios de extinción conocidos y su frecuencia, comparados con la simulación informática de ecosistemas. En ambos casos, “el resultado es muy parecido a una ley exponencial. No es una línea recta, es ligeramente convexa... El mundo está en equilibrio en el ‘límite del caos’, sólo que ligeramente en su lado congelado, como resultado de una perturbación continua. Si tenemos razón, no sólo sabemos algo de los ecosistemas en el mundo real, en el contexto de los SCA; sino que también nos enfrentamos a la noción contra-intuitiva de que una extinción masiva como la de finales del Pérmico podría haber sido causada por el mismo tipo de perturbación producida por una pequeña oscilación”. Esta explicación evita que una catástrofe externa -la caída de un meteorito o similar- sea la causa necesaria de una extinción, pero no que sea posible.
Sin embargo, las pautas de explosión y extinción en los procesos económicos no han recibido hasta ahora suficiente importancia por parte de la Economía de la Complejidad. El propio Beinhocker sólo cita como pauta de extinción la de los dinosaurios. En este terreno la carencia de referentes dificulta la aplicación a los procesos económicos de la generación intrínseca de pautas en los SCA; e incluso el establecimiento de puentes entre terminologías que se han ido generando en los desarrollos paralelos de las teorías económica y de la complejidad. Parece lógico conectar con las pautas de explosión la génesis de una ‘nueva especie económica’, relacionando sus crisis y similares con las pautas de extinción.
La explosión y la extinción, ambas situadas en los límites de la realidad económica, no han recibido la crítica conceptual e investigadora se ha realizado de forma sistemática por las escuelas marxistas, que suelen vincular la explosión con la génesis de un modo de producción macroeconómico, de una recuperación de crisis o de una unidad empresarial microeconómica; la extinción de aquel o de ésta se relacionaria con una situación de crisis de mayor o menor profundidad y envergadura.
Sin entrar en los motivos de aplicación incompleta del paradigma biológico a los procesos económicos,  es importante observar que el reconocimiento del riesgo negativo (amenaza) de extinción y el riesgo positivo (oportunidad) de nueva explosión es esencial, no sólo para la aceptabilidad de la comprensión teórica de la economía; también para la posibilidad práctica de un tratamiento -anticipador o paliativo- que no sea el fatalismo ante fenómenos endógenos de consecuencias inevitables. Una crisis, como toda enfermedad de la que su nombre deriva, requiere de un buen diagnóstico y de no poca experimentación de la medicación a emplear, si se quiere salir del actual estado de curandería precientífica.      
7. La gestión de las crisis desde la teoría de riesgos  
Ambas consideraciones, la de las crisis como perturbaciones más o menos graves de los procesos económicos y la de éstos como sistemas complejos adaptativos sometidos a todos los enfoques auto-organizativos de la teoría de la complejidad, empujan a emplear la teoría general de los riesgos como tercer asiento de una nueva visión de gestión de dichos procesos económicos por sus riesgos, es decir por sus crisis; y más aún en periodos álgidos de éstas como el actual. Esta forma de gestión o conducción, analizando y tratando los desvíos respecto a un referente objetivable y conseguible (p.ej, el plan de negocio de Beinhocker) ya forman parte de la práctica actual macroeconómica, con modelos derivados de los Cuadros de Mando Integral de empresas y organizaciones de todo tipo.
7.1. Modelo general de gestión de riesgos
El modelo general de gestión de riesgos, normalizado actualmente por ISO como familia 31000 de estándares internacionales, cubre también los procesos de carácter económico, tanto los de una entidad microeconómica como los globales de todo un sistema.
Esto puede verse desde la primera frase de la Introducción del estándar ISO 31000, que afirma:  “Las entidades de todo tipo y envergadura se enfrentan a una gama de riesgos que pueden afectar la consecución de sus objetivos. Estos objetivos pueden referirse al conjunto de actividades de la entidad, desde sus iniciativas estratégicas a sus procesos, proyectos y operaciones; y se reflejan en términos de resultados de la sociedad, entorno, seguridad y salud; de medidas financieras y económicas; así como de impactos sociales, culturales, políticos y de buena reputación.”
En la familia de estándares 31000 se define con mayor precisión el concepto de riesgo  como el “efecto de la falta de información, conocimiento o comprensión sobre la consecución de los objetivos” citados. Anotando que “un efecto es un desvío, positivo y/o negativo, respecto a lo esperado” y que «el riesgo se suele expresar como combinación de las consecuencias de un acontecimiento (a menudo llamadas ‘impactos’, incluidos los cambios de circunstancias) y de su verosimilitud (a menudo llamada con los términos de ‘vulnerabilidad’, ‘frecuencia’ o ‘posibilidad’.
Como acaba de verse en los ciclos económicos, cada acontecimiento de tipo ‘crisis’ tiene un impacto o consecuencia relacionado con su extensión y profundidad; mientras que el periodo del ciclo está relacionado con la frecuencia de crisis. La crisis es un desvío del funcionamiento esperado de la entidad –sistema económico en este caso- o sea un riesgo de pérdidas relativas a los objetivos de dicho sistema económico (beneficios financieros, mejoras sociales, credibilidad y estabilidad política, etc.).     
La aplicación de la familia 31000 a los procesos económicos tiene como meta facilitar la gestión de una crisis en cualquiera de sus niveles: “identificándola, analizándola, evaluando la necesidad de tratarla afin de satisfacer ciertos criterios… El enfoque descrito en esta Norma internacional proporciona principios y directrices para gestionar toda forma de riesgo de manera sistemática, transparente y fiable, en cualquier dominio y contexto. Cada sector o aplicación particular de dicha gestión comporta necesidades, públicos, percepciones y criterios específicos. Por esto uno de los puntos esenciales de esta Norma internacional es la integración del ‘establecimiento del contexto’ como actividad de arranque del proceso genérico de gestión del riesgo… El tratamiento del riesgo puede incluir: rechazarlo (decidiendo no arrancarlo o proseguir la actividad que lo conlleva); eliminar su fuente; modificar su verosimilitud (vulnerabilidad) y/o sus consecuencias (impacto); repartirlo con otras entidades (por medio de contratos o financiaciones); mantenerlo en base a una elección argumentada.”
Siguiendo la familia de estándares 31000, la estimación de riesgos comprende tres actividades (su identificación, su análisis y su evaluación) y es el núcleo central de la gestión de los riesgos, que incluye además actividades de comunicación, concertación y establecimiento del contexto previas a la estimación de riesgos; seguida de actividades posteriores o paralelas de tratamiento, registro, vigilancia y revisión de los riesgos.
7.2. Aplicación de la gestión de riesgos a las crisis económicas
La aplicación de la familia 31000 a los procesos económicos debe empezar estableciendo este contexto por medio de la identificación de las teorías económicas como modelos explicatorios de dichos procesos y de los riesgos de un funcionamiento del proceso desviado en forma de crisis (funcionamiento desviado que deriva a su vez de la otra ‘crisis’ de esa teorización y modelización por no explicar la crisis real). El riesgo-desvío global suele ser el resultado altamente incierto de una articulación compleja de desvíos-riesgos de varios niveles de procesos más elementales co-influyentes entre sí. Por poner un ejemplo microeconómico relativamente simple, el desvío en el resultado económico de una empresa es el producto de un conjunto de desvíos en resultados factoriales más elementales que pueden ser independientes entre sí o combinados (como refuerzos ampliadores o compensaciones reductoras).    
La teoría económica desarrolla detalladamente ciertas características globales del contexto económico de los riesgos-desvíos-crisis, así como la profundidad de sus impactos-resultados y la verosimilitud-probabilidad de sus manifestaciones. Pero su meta se restringe a esbozar un panorama cualitativo, sin llegar a ninguna estimación de riesgos ni siquiera aproximada.
Ahora bien, el estándar IS 31010 identifica 31 Técnicas de Estimación de riesgos usadas en sectores y situaciones de todo tipo. La selección de las más adecuadas pasa por el análisis de dos condiciones.
1. La apreciación previa de tres factores  y su adecuación para el mejor tratamiento de las distintas fases de la estimación:
-    “la complejidad del problema y de los métodos requeridos para su análisis,
-    ”la naturaleza y grado de la incertidumbre de la estimación del riesgo basados en el monto de la información disponible y la requerida para satisfacer los objetivos,
-    ”la amplitud de recursos requeridos en términos de tiempo, nivel de experticia, datos necesarios, coste.”
2. La adecuación para el mejor tratamiento debe ser lo más alta posible en las 5 previstas fases de la estimación del riesgo (su identificacióny su análisis en cuanto a sus dos componentes de consecuencia-ímpacto y probabilidad-verosimilitud y en cuanto al nivel del riesgo) y a la evaluación de dicho riesgo.
Estas condiciones reducen la lista de las 31 técnicas posibles a muy pocas, entre las que destaca la llamada técnica de análisis por matriz de consecuencia-probabilidad (o de impacto-vulnerabilidad), tanto por su cumplimiento amplio de los 3 factores complejidad-incertidumbre-recursos, como por su alta aplicabilidad a todas las fases de estimación.
El estándar 31010 describe detalladamente esta técnica y le concede como grandes ventajas su facilidad de aplicación para la clasificación rápida de los riesgos según niveles de importancia, aunque exige cierta flexibilidad a la hora de definir subjetivamente las escalas de unas matrices poco generalizables y aunque limita su capacidad de agregación de distintos riesgos (no imprescindible en el caso de los resultados que requiere la gestión de las crisis que aquí se pretende).
7.3. Conducción de los procesos económicos por sus riesgos o crisis
La gestión de las crisis que aquí se esboza pretende, nada más (y nada menos) que estimular una visión teórica sensata de los procesos económicos y su conducción práctica sensata en periodo de crisis. La primera debería conseguir la clasificación de la importancia de las desviaciones-riesgos respecto a los referentes que se establezcan como modelos de funcionamiento más idóneo, con el objetivo de tratar dichas desviaciones como indicadores de decisiones y de puestas en acción de medidas reductoras.
La conducción práctica sensata en periodo de crisis de los procesos económicos requiere tener en cuenta tanto su complejidad intrínseca como una enorme incertidumbre respecto a su entorno; incertidumbre capaz incluso de producir grandes desequilibrios y conllevar a riesgos de extinción.
Como puede demostrarse,  la conducción de todo tipo de procesos de alto riesgo (en cuanto a su complejidad e incertidumbre) tiene ciertas características, con una forma de conducción bautizada como de tipo ‘rally’ por entornos viales problemáticos (frente a formas de conducción con menor incertidumbre procedente del entorno y bautizadas como de tipo ‘formula 1’). La conducción ‘rally’ consiste en una combinación dual de falta de peso de una planificación precisa (aunque imprescindible, pero sólo como referente para indicar desviaciones); junto a la dedicación de todos los esfuerzos al control y seguimiento atentos de todas las inesperadas circunstancias que aparezcan en el proceso, así como al establecimiento creativo de medidas también muy circunstanciales (y cuyos riesgos sobrevenidos será preciso reducir sobre la marcha).
Es decir, se trata de realizar una conducción de la crisis de forma flexible, con creatividad ante los problemas pero sin improvisación; o sea teniendo en cuenta los riesgos de la crisis como desviaciones, sin minusvalorarlos ni sobrevalorarlos; pero sobre todo, empezando por saber cuando no son suficientes los recursos obtenidos y repartiendo los disponibles de la forma más sensata posible, entre la inercia programada y la audacia creativa.
8. Conclusión
La teoría de las crisis económicas encaja en la teoría general de riesgos (y de su gestión) y ofrece así una visión ‘dual’ a la teoría económica neoclásica tradicional,lo que facilita aún mejor la transformación de ésta en teoría económica de la complejidad, inserta a su vez en la teoría general de la complejidad.
Esta ampliación teórica de la vigente teoría neoclásica ‘desde el otro lado del espejo’ permite, no sólo integrar plenamente las crisis dentro de un corpus que las venía considerando como patologías –a veces letales- del sistema económico, sino considerar dichas crisis como parte esencial del mismo.
Este enfoque de una economía integradora de las crisis supone una ‘vuelta del revés’  revolucionaria que, además de explicar mejor la evolución -ecológica o genómica- de los procesos económicos, podría lograr así mismo la preparación y la consecución práctica de intervenciones más claras y eficaces en el desarrollo incierto de aquéllos. La conducción de las crisis asume así con naturalidad la complejidad de los sistemas económicos y la incertidumbre de sus entornos, tomando mejores precauciones preventivas y posibilitando soluciones curativas más racionales.