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Quien con Falange se acuesta.
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Por: Manuel Rico  Subdirector del diario Público, en la sección Bandeja de entrada 24-abril-2010
El instructor Luciano Várela ha quedado tan sorprendido de que Falange presente un escrito de acusación contra Baltasar Garzón lleno de ideología revisionista que ha decidido expulsar de la causa a la organización fascista. ¡Qué inocencia, qué candidez, la del bueno de Várela! ¿Acaso esperaba una sólida argumentación jurídica?
La decisión de última hora del instructor del Supremo es una clara operación de márketing. Se ha dado cuenta de que no le conviene ligar su nombre a Falange, ante dios y ante la historia, y ha optado por deshacerse de los herederos ideológicos de Franco. Pero, por evidente, la maniobra no cuela. Lo que está ocurriendo en el Supremo es un escándalo internacional que se explica de forma muy sencilla: Varela considera que en vez de investigar los crímenes del franquismo es mejor apuntalar su impunidad y sentar en el banquillo al único juez que se atrevió a abrir una investigación sobre el genocidio. Y para lograr su objetivo, el instructor echa mano de dos organizaciones ultraderechistas y se dedica a apurar al Poder Judicial para que suspenda cuanto antes a Garzón.
Todo ello ya sería motivo suficiente para que el susodicho Poder Judicial intentase averiguar cuanto antes qué motivos reales animan a Várela en su cruzada. Pero el hecho de que el instructor haya actuado también como asesor jurídico de las acusaciones falangistas, añade una gravedad extrema a su comportamiento, quizá prevaricador.
O dicho de forma más llana: quien con Falange se acuesta...