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RIO+20 DOCUMENTO DE POSICIÓN
RIO+20 DOCUMENTO DE POSICIÓN* 
Por: Ecologistas en Acción
14-mayo-2012
1. Contexto 
Del 20 al 22 de junio de 2012 se celebra la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible en Río de Janeiro (Brasil), más conocida como Río+20.
Esta conferencia se celebra en un contexto mundial de crisis globaly ataques a los derechos sociales y laborales sin precedentes. En Río 92, los líderes mundiales ya se juntaron para poner sobre la mesa la pobreza, el acceso a los recursos, el deterioro ambiental,... y poner en marcha una agenda que atajara estos problemas.  
Los síntomas son, veinte años después, claros e inequívocos. 
El planeta se encuentra ahora en una crisis sistémica del capitalismo neoliberal todavía más profunda que entonces. Por un lado, la situación ambiental es en general peor hoy que ayer.  Agotamos los recursos a un ritmo creciente, a la vez que agotamos también los sumideros que deben absorber los residuos generados. La destrucción de la biodiversidad se produce hoy a ritmos inéditos. Los ecosistemas se degradan y pierden funcionalidad para regular el clima, proporcionar alimentos, purificar el agua, etc. Los suelos pierden fertilidad. 
El agua y la atmósfera presentan crecientes problemas de contaminación. Aumentan los problemas de deforestación. Las emisiones de gases de efecto invernadero no se atajan. Asistimos a la alteración de los ciclos biogeoquímicos. 
Las especies invasoras representan una amenaza creciente...  Paralelamente, el hambre, la reducción de la pobreza o el acceso a recursos básicos como el agua potable siguen siendo problemas sin resolver. 
Las diferencias entre los que más y los que menos tienen continúan también ensanchándose.  Además, esta crisis sistémica tiene responsables comunes pero diferenciados: el Norte Global (en concreto los Estados, el capital y la población con más poder adquisitivo y mayor consumo) es históricamente mucho más responsable que el Sur Global. 
La lectura es clara: no ha existido voluntad para resolver la situación de injusticia social y ambiental sobre la que se asientan los problemas anteriormente mencionados. 

2. Qué debe cambiar 
Para Ecologistas en Acción esta situación de injusticia social y ambiental seguirá no solo existiendo sino que se hará aún más profunda mientras no cambie el modelo económico que la sustenta: un modelo basado en el crecimiento continuo y sin fin, que necesita consumir cada vez más recursos para seguir funcionando, y que solo puede hacerlo a costa del medio ambiente y de las poblaciones más desfavorecidas. 
El sistema actual se basa en maximizar el beneficio individual en el menor tiempo posible. Para ello, el consumo global de recursos no puede parar de crecer. Los países (y las clases) enriquecidos competirán cada vez más por unos recursos (que ellos ya no tienen) allá donde estén y donde sea más barato obtenerlos (en países empobrecidos), poniendo en jaque su acceso por parte de la población local, poniendo en riesgo su soberanía alimentaria, su modo de vida, envenenando su aire y su agua (amparados en una legislación laxa o inexistente), exportando residuos y emisiones contaminantes (que ya no computarán en su territorio), y todo ello reduciendo costes salariales y protección social. Una gran maquinaria de producción necesaria para sostener toda una espiral de créditos y de economía financiera que se derrumbaría si la producción dejara de crecer. Un sistema que justifica la explotación de los pueblos, que usa instrumentalmente la guerra como parte de su mecanismo de control y dominación geopolítico, que corrompe y pervierte la democracia y que acaba conduciendo a fórmulas populistas y neo-fascistas muy peligrosas. 
Por tanto, cualquier esfuerzo internacional encaminado a resolver esta crisis social y ambiental debe entender previamente, que no puede hacerlo sin cuestionar y transformar el capitalismo. 
Hace 20 años muchas voces clamaban que el crecimiento económico traería la justicia social y que, al resolverse la pobre-za, se resolvería también el deterioro ambiental. Hoy debería estar ya claro que es justamente al revés: un modelo de cre-cimiento económico ilimitado no es posible en un planeta finito, ya que provoca su agotamiento, y expulsa a grandes sectores de la población del aceso a una vida digna.  Igualmente no podemos caer en la ingenuidad de pensar que la crisis global pueda resolverse sin cuestionar y alterar las relaciones de poder, como si el mundo no operara en base a intereses. Incluso en un escenario optimista post-Río+20, en el que los líderes mundiales hayan tomado las valientes y adecuadas decisiones, ¿será posible ponerlas en práctica? Indefectiblemente unas decisiones correctas y valientes pasarán por alterar la estructura global del poder y las relaciones de explotación y dominación existentes (1) .

3. Elementos importantes de cara a Rio+20 
3.1. Recursos naturales El agotamiento de recursos naturales es uno de los planos en el que los límites físicos del planeta se están haciendo más visibles. Los combustibles fósiles se acercan a sus picos máximos de extracción, aumenta la compe-tición internacional por determinadas materias primas,... El Panel Internacional de los Recursos, dependiente del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) (2) , reconoce que para un reparto equitativo mundial en el acceso a los recursos, con un escenario de consumo global situado en los niveles del año 2000, se necesitaría una fuerte reducción en el uso de recursos en las economías enriquecidas (de hasta el 66-80%) y una reducción moderada (10-20%) en algunos países recientemente industrializados, mientras que en los más empobrecidos se podría aumentar el consumo de materia y energía. 
3.1.1. Ecoeficiencia versus límite de recursos Frente a esta escasez, las respuestas que se dan desde los distintos gobiernos se basan principalmente en la ecoeficiencia, es decir, producir más con menos. Para Ecologistas en Acción es iluso pensar que estos objetivos de reducción puedan alcanzarse solamente mediante mejoras en la eficiencia 
http://www.unep.org/resourcepanel/decoupling/files/pdf/Decoupling_Report_English.pdf 
La vía que deben plantear los gobiernos en Río+20 para atajar el problema del agotamiento de los recursos es el estableci-miento de límites absolutos a su uso. Los distintos países deben desarrollar planes de reducción en el uso de recursos para intentar converger con su “cuota ecológica”. Los planes deben establecer objetivos ambiciosos y vinculantes, medibles y exigibles. Se debe cambiar por tanto el mantra de la eficiencia por el de la suficiencia. 
3.1.2. Desacoplamiento La fe en la eficiencia se basa en la asunción de que puede existir un desacoplamiento absoluto entre el uso de materiales y energía, y el crecimiento económico (y su consiguiente impacto ambiental). Para Ecologistas en Acción este es un mito que es necesario desmontar. Las mejoras de eficiencia se ven superadas por el aumento global del consumo de recursos inherente a la lógica del crecimiento. De hecho, hoy somos más eficientes que ayer en el uso de materias primas y energía y sin embargo a nivel global el consumo de ambos ha aumentado. Está demostrado que existe además un efecto rebote, de manera que un proceso más eficiente en el uso de un recurso puede conducir a un mayor uso de dicho recurso. Por otro lado, es necesario resaltar que, detrás de los desacoplamientos parciales o relativos que generalmente se esgrimen como aval para las medidas de ecoeficiencia, se esconden a menudo “exportaciones” de los impactos: una economía puede permitirse reducir su intensidad energética y material si deslocaliza los procesos más intensivos, de forma que computen en otros países. En Río +20 debería por tanto sentarse las bases para un cómputo sin trampas de los consumos de materias primas y energía de cada país, que permita planificar un uso equitativo de los mismos. En un mundo globalizado las contabilidades deben ser, también globales. 
3.1.3. Agotamiento de los combustibles fósiles. El evidente e inminente agotamiento de los recursos energéticos fósiles debería ser una señal clara para caminar en otra dirección. Aún más cuando no existe un plan B para el fin del petróleo, en el cual se basa el funcionamiento del mundo como hoy lo conocemos. Sin petróleo sería impensable el mantenimiento del sistema agroalimentario actual y el transporte. La economía globalizada que conocemos hoy será insostenible cuando la producción de alimentos a nivel industrial y el transporte de mercancías no puedan mantenerse. Por lo tanto, en Río+20, debería adoptarse un protocolo de adaptación progresiva al agotamiento de los combustibles fósiles, que permita caminar de forma más justa y planificada hacia una sociedad post-fosilista. Este protocolo debe contemplar el mantenimiento de las reservas en el subsuelo, especialmente en casos de afectaciones a zonas de alta biodiversidad o a comunidades indígenas que vivan en las zonas de la reserva. En Río+20 deben asimismo descartarse huidas hacia delante de la crisis energética, basadas en tecnologías peligrosas y que sólo perpetúan el modelo agotado actual: nuclear, agro-combustibles, diferentes formas de biomasa, biología sintética, etc. 
3.1.4. Acaparamiento de tierras La Conferencia de Río+20 debe articular medidas para detener el grave problema de acaparamiento de tierras que se produce en países del Sur a manos de grandes multinacionales que buscan así asegurarse el control de recursos estratégicos como laproducción de alimentos, forrajes, otras formas de biomasa vegetal, madera, minerales,... Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), inversionistas internacionales ya han adquirido entre 50-80 millones de has en tierras del Sur, la mayoría en el África subsahariana (3) . 
A menudo esas tierras no estaban vacías y venían siendo trabajadas por las comunidades locales, que fueron súbitamente despojadas de ellas (4). 
3.1.5. Mercantilización de la naturaleza y financiarización de los recursos naturales Existe una presión creciente pri-vatizadora y mercantilizadora de la naturaleza, encaminada a otorgar valor monetario a los ecosistemas y a aquellos proce-sos directamente útiles para el ser humano que en ellos se desarrollan (los llamados “servicios ambientales”, como los ci-clos del carbono, de los nutrientes del suelo y del agua, la producción de alimentos, de sustancias con propiedades terapéuticas, etc.). Cada vez más bienes naturales, que pertenecen aún en gran medida al patrimonio público, son susceptibles de ser privatizados y convertidos en instrumentos financieros (y sujetos a especulación, con la consiguiente aparición de nue-vas burbujas en las que se pueden disparar los precios. Este proceso puede afectar a algo tan básico para la subsistencia como el agua o los alimentos.  Los gobiernos deben por tanto poner coto a la privatización y mercantilización de  las funciones de los ecosistemas, y de los bienes comunes básicos como el agua o la biodiversidad, estableciendo mediante leyes y políticas un derecho universal a su acceso.  Además no pueden obviar el debate de los límites a la economía financiera. Los gobiernos tienen que poner fin a las burbujas especulativas por ejemplo, anclando las monedas a una cesta de alimentos básicos o a la población.  
3.2. Economía verde Este asunto será el elemento central de la conferencia. Se viene anunciando a bombo y platillo la economía verde como la nueva vía, la alternativa responsable al business as usual. El PNUMA la define como “aquella que es baja en emisiones de carbono, eficiente en recursos, y socialmente inclusiva” (5) . Para Ecologistas en Acción sin embargo estos objetivos ni son suficientes, ni se van a conseguir con lo que se está poniendo hoy sobre la mesa. Porque la economía verde que se plantea a día de hoy es una forma más de capitalismo, que por lógica estructural no podrá ser nunca inclu-sivo ya que se basa en la diferencia. Porque además ya hemos visto que la eficiencia de recursos no basta. Y porque la reducción de emisiones estará basada en gran medida en falsas soluciones tecnológicas y no en una disminución de la producción y el consumo en los países enriquecidos que permita un incremento en los países más empobrecidos hasta niveles dignos de bienestar material. 

Es importante subrayar quién controlará la economía verde: serán las grandes corporaciones que, de forma sintomática, es-tén poniendo más interés en la conferencia que los propios gobiernos. Estas empresas ya se frotan las manos ante la oportu-nidad de negocio que la economía verde brindará para el comercio de agua, energía, semillas, pesca y acuicultura, procesa-miento y comercio de alimentos, sustancia químicas, fertilizantes, plaguicidas, minería, farmacéutica, biotecnología,... Y ejercerán su enorme poder de cara a la conferencia para intentar sustituir el debate global por un listado de buenas prácti-cas, y las regulaciones legales por directrices voluntarias y responsabilidad corporativa.  De hecho, la aprobación de una Convención sobre Responsabilidad Social Corporativa está en la agenda de la conferencia. 
Ecologistas enAcción quiere advertir contra esta estrategia de las grandes empresas dirigida a aumentar su negocio y desac-tivar las críticas. Es preciso desenmascarar el extendido mito de las empresas, la ciudadanía y los/as políticos/as luchando juntos/as por un mundo mejor, ya que sus intereses son claramente distintos. Debe por tanto prevalecer el interés social y público,por lo quelas empresas deben solo regirse por normas y estándares obligatorios que impongan los poderes políticos bajo control y mandato democrático. Se pretende que la biomasa, en su sentido más amplio,  juegue un papel clave en este nuevo escenario, no solamente como fuente de energía y como una de las pretendidas soluciones al cambio climático. Con el agotamiento de los combustibles fósiles y su consiguiente imposibilidad de seguir siendo la base de la producción in-dustrial, las grandes corporaciones parecen vislumbrar una nueva economía de base biológica donde la biomasa, sea terres-tre o marina, será la materia prima a transformar mediante tecnologías basadas en la bioingeniería (genómica, nanotecnolo-gía, biología sintética) y ser convertida en productos de alto valor (alimentos, energía, materiales, o fármacos) (6) . 
En línea con lo que plantea el PNUMA en su informe (ya citado), el escenario está servido para inversiones millonarias del sector financiero en esta nueva economía. Cabe esperar por tanto más privatización, mercantilización y especulación del patrimonio natural que aún hoy tenga un uso público o sea del común. Frente a este empuje, Ecologistas en Acción urge a los gobiernos reunidos en Río+20 a trabajar por una nueva definición de economía verde y sentar sus bases. Así, una eco-nomía verde real debe ser una economía ecológica, que opere dentro de los límites de los ecosistemas y que ayude a dete-ner la destrucción de la biodiversidad. 
 
Que sirva a las personas y no al beneficio. 
Que opere a nivel local. 
Que fomente los circuitos cortos de comercialización. 
Que cierre los ciclos de los materiales. 
Que reduzca drásticamente el consumo absoluto de materias primas  y energía. 
Que sea eminentemente solar.  
Que fomente la autosuficiencia energética local. 
Que consiga satisfacer las necesidades reales de la ciudadanía. 
Que se base en la agroecología. 
Que traiga justicia e igualdad social así como igualdad de género. . 
Que respete los derechos y culturas, los lenguajes y conocimientos de las comunidades indígenas y locales. 
 
Una economía ecológica es aquella que no necesita crecer continuamente para no colapsar. Por ello tiene un sistema monetario que no se basa en el interés compuesto, sino que la circulación del dinero se hace sin interés.  
Una economía ecológica fomenta una educación de la cultura de la paz, la cooperación, la solidaridad y el crecimiento espiritual. 
3.2.1. Control de la tecnología Las resistencias a cambiar el modelo de desarrollo se parapetan en la esperanza y la cre-encia de que la ciencia y la tecnología lograrán remedios para los impactos sobrevenidos, lo cual permitirá que sigamos huyendo hacia delante. Pero la ciencia no es conocimiento sin más: lo es para algo y para alguien. Por tanto es importante abrir en Río+20 un debate sobre qué es realmente una tecnología verde y justa, sobre el necesario control social de la ciencia, y sobre la necesaria utilización de la misma para el beneficio de la sociedad y no para el lucro de unas pocas personas y corporaciones empresariales. Multitud de ejemplos históricos demuestran que la tecnología puede aumentar la desigualdad y las injusticias sociales si no se desarrolla teniendo en cuenta los intereses de las comunidades afectadas. Estas deben participar siempre en el desarrollo de las soluciones a sus problemas.  
Igualmente es fundamental en esta conferencia rescatar el valor del Principio de Precaución, ya presente en la agenda de Río 92 y hoy día aparcado con asiduidad por intereses cortoplacistas. 
3.2.2. Falsas “soluciones” tecnológicas Ante el agotamiento de recursos, el cambio climático, la contaminación,... desde corporaciones y gobiernos se apuesta por buscar caminos para sortear los impactos en lugar de enfrentarlos, aunque a me-nudo se presentan como solución. Sin embargo se ocultan o disfrazan los nuevos problemas e impactos sociales y ambien-tales que acarrean estas “soluciones”, que además sirven para prolongar un modelo en crisis e insostenible. Así, en lugar de reducir las emisiones de CO2, se plantea capturarlas; si se agotan las reservas de combustibles fósiles (responsables del calenta-miento global), en lugar de reducir el consumo energético y apostar por renovables se desarrollan técnicas como la fractura hidráulica para acceder a nuevas fuentes, como el gas de esquisto; si se constata que la agricultura industrial es un gran contribuyente al cambio climático, en lugar de ir hacia modelos de producción agroecológica, se perpetúa el mismo modelo intentando mitigarlo con el empleo de técnicas como la siembra directa, de dudosos beneficios climáticos,... 
Existe toda una batería de tecnologías que constituyen el Caballo de Troya de la economía verde y que se postulan como una solución a la escasez de recursos, la seguridad energética, la restauración ambiental, la reducción de las emisiones, la seguridad alimentaria, la mitigación del cambio climático... Entre ellas están los transgénicos y otros organismos modificados genéticamente, el biochar (esparcimiento de carbón vegetal donde el carbono es más estable a largo plazo), la biología sintética (creación de organismos totalmente sintéticos para la creación de combustibles, captura de de CO2,...), el secuestro de carbono (captura y almacenamiento de CO2 en lugares “geológicamente estables”), la geoingeniería (modificación masiva del clima global o local con el objeto de combatir el cambio climático mediante técnicas como la fertilización de los mares o el bombardeo del cielo con aerosoles), la nanotecnología (manipulación de la materia en la escala de un nanómetro con el objeto de producir sustancias  y materiales con características totalmente nuevas), ...Sin embargo estas técnicas no solo son costosas y requieren de fuertes inversiones (que serán indefectiblemente derivadas de otras partidas), sino que o bien no está garantizada su seguridad en algunos casos, o se han demostrado directamente perjudiciales en otros. 
Además, la historia de la tecnología está plagada de ejemplos en los que un supuesto milagro tecnológico que iba a conver-tirse en la panacea para determinados problemas, se acaba deshinchando como un globo, después de largos periodos de investigación y grandes desembolsos de fondos (a menudo públicos). 
Ecologistas en Acción plantea a los gobiernos que se reunirán en Río+20 que resistan las fuertes presiones que ejercen las grandes corporaciones para seguir ensanchando estos mercados y tengan la valentía de ir a las causas verdaderas que provocan el cambio climático, el agotamiento de recursos, la contaminación, las emisiones de CO2, la pobreza y el hambre, y enfrentarlas para transformarlas. 
Frente a las falsas soluciones tecnológicas es necesario contraponer justicia ambiental y social. En un mundo en crisis con recursos limitados, hay que priorizar las acciones que contribuyan a la redistribución de la riqueza y a la transición ha-cia un modelo realmente sostenible antes que a aventuras tecnológicas que solo con-ducen a más desigualdades y al debili-tamiento de las instituciones democráticas mientras crece el poder de las corporaciones, tal como la experiencia nos demu-estra. El PNUMA plantea que la transición a una economía verde pasa por que las grandes corporaciones e inversionistas la encuentren atractiva. Sin embargo, si realmente queremos cambiar de paradigma, las políticas de defensa del medio am-biente no puede seguir teniendo como techo limitador los derechos e intereses del libre mercado.Estas “solucio-nes”tecnológicas por tanto, no solo no contribuirán a dicho cambio sino que previsiblemente agudizarán el problema en muchos casos. 
3.2.3. Límites de las energías renovables Los debates que en Río+20 aludan a la energía, deben partir de la premisa clara de que no es posible universalizar el consumo energético que realizan los países enriquecidos.Los gobiernos deben por tan-to marcarse hojas de ruta dirigidas a reducir de forma importante, con acuerdos vinculantes, el consumo energético, espe-cialmente el procedente de fuentes no renovables. Ni siquiera con las energías renovables se podría abastecer un nivel de consumo energético como el que poseemos actualmente, considerando además que existe una tendencia mundial al alza. Las fuentes renovables de energía tienen una serie de limitaciones que hemos de tener en cuenta: problemas de almacena-miento, distribución, etc. Además implican desafíos temporales (no se instalan de un día para otro), presupuestarios (re-quieren apuestas públicas para su puesta en circulación) y materiales y energé-ticos (necesitan una inversión material para hacerlas factibles en detrimento de otros usos insostenibles). 
Obviamente, energías como la solar y la eólica deben seguir desarrollándose, pero siempre a costa de reducir de forma absoluta otras fuentes más contaminantes. No obstante, los principales esfuerzos en renovables no van encaminados a energías como la solar o la eólica, sino que el mayor desarrollo irá enfocado hacia la cosecha y quema de biomasa. 
Cada vez mayores porcentajes de tierra cultivable será destinada a la producción de agrocombustibles. Con balances energéticos cuestionados y en continua polémica, estos cultivos además están ejerciendo una presión importante sobre zonas de alta biodiversidad, están expulsando a muchos campesinos del Sur de sus modos de vidas, y podrían poner en riesgo el acceso a alimentos básicos por las subidas de precios.
Otras fuentes de biomasa que se están desarrollando en los últimos tiempos (biomasa vegetal a partir de algas naturales o sintéticas), aprovechamiento de biomasa forestal, etc. tampoco son una solución viable a gran escala. Ni pueden substituir en términos globales el consumo de combustibles fósiles ni es sensato mantener unos niveles de emisiones de dióxido de carbono (que estas sustancias no reducen) a niveles como el actual. Por otra parte, los gobiernos en Río+20 deben promover un control popular de las fuentes de energía. No pueden quedarse como están, en manos de grandes transnacionales. Como recurso estratégico, la energía debe ser sometida siempre al interés general, y su planificación (generación, trans-porte, distribución, tarificación, etc.). 
3.2.4. Agroecología y soberanía alimentaria El agotamiento del petróleo debería ser visto como una oportunidad por los líderes mundiales en Río+20 para caminar hacia otro modelo agrícola basado en la agroecología. La agricultura industrial es uno de los principales responsables de la crisis ambiental y social y la agricultura sostenible de pequeña escala, productora del 70% de los alimentos actualmente (7) , se antoja un elemento esencial para combatir el calentamiento global, la destrucción de la biodiversidad, la degra-dación de los suelos, etc. Ecologistas en Acción pide a los líderes mundiales que miren a la agro-ecología como la fórmula para erradicar gran parte del hambre y la pobreza, y la coloquen en el centro de la solución, por su potencial para aumentar la capacidad de producción de alimentos de calidad en cantidad suficiente, garantizando la soberanía alimentaria, “enfriando” el planeta (8), dotando de poder a l@s  pequeñ@s campesin@s y reconociendo el papel clave de la mujer. 
3.3. Gobernanza La conferencia de Río+20 incluye en su agenda una reforma de la arquitectura medioambiental internacional para estar en mejor posición de afrontar la crisis ambiental global. Es cierto que actualmente los diferentes organismos y las diferentes piezas legislativas presentan a menudo un escaso grado de racionalidad, metodología o conexión entre las diferentes partes. Actualmente existen más de 40 instituciones dependientes de la ONU con algún tipo de mandato medioambiental. También es evidente que a día de hoy los acuerdos internacionales en materia ambiental son en ocasiones meros compromisos sin mayores apoyos y con escasas posibilidades de hacerse respetar o cumplir. Por ello, entre las opciones que se barajan, se contempla una autoridad ambiental de Naciones Unidas (ya sea el PNUMA u otro organismo existente, pero con competencias ampliadas, o tal vez otro organismo de nuevo cuño) con más poder y dinero. Ecologistas en Acción considera en principio positivo un fortalecimiento del mandato ambiental a nivel internacional y una organiza-ción más eficaz y eficiente, ya sea a través de una Autoridad ambiental mundial, o figura similar con capacidad de imponer sanciones económicas.  

Para ello es preciso sin embargo una auténtica consideración de los asuntos sociales y ambientales como prioritarios, anteponiéndolos a los intereses económicos de los mercados y las corporaciones, con lo que los acuerdos ambientales internacionales deberían estar por encima de los ámbitos de decisión mercantiles y financieros (OMC, IFIs,...), de forma que se pueda avanzar hacia una coherencia política a nivel sistémico. Este establecimiento de prioridades delas decisiones ambien-tales sobre el resto debería servir entre otras cosas para fortalecer el principio de precaución y para ejercer un control efectivo de los impactos  de las tecnologías emergentes, con capacidad de vetar aquellas que pongan en riesgo al planeta y a las personas.  Además, para que las decisiones ambientales internacionales sean respetadas, es igualmente importante la crea-ción de un Tribunal Ambiental Internacional ante el cual respondan gobiernos y corporaciones que no respeten la legislación internacional. 
Ecologistas en Acción considera además que una reforma de la gobernanza internacional debe incluir un proceso de democratización de las instituciones, donde la ciudadanía tenga derecho no solo a opinar sino que participen de forma activa y real en la toma de las decisiones. Por lo tanto, la mayoría de las decisiones tendrán que ser tomadas en los ámbitos más locales y, solo aquellas que implique lo más global se tendrán que tomar desde esos marcos. La futura autoridad ambiental mundial debe ser un organismo totalmente transparente donde tengan un papel clave las organizaciones de la sociedad civil como observadoras y garantes de los intereses públicos. De no ser así, se volvería a caer en el error de crear organismos oscuros sujetos a las presiones de los grandes lobbies de intereses empresariales. 

4. Propuestas concretas 
o Establecimiento de un Derecho Universal de acceso a los recursos naturales. De un acceso seguro a los mismos depende en muchas ocasiones el acceso a la vivienda, a la alimentación, a la salud,…
El establecimiento de este derecho debe ir acompañado de medidas que lo garanticen.  o Apertura de un proceso de reforma del sistema financiero  encaminado a anclar las monedas a valores físicos y a crear un sistema monetario que no funcione con interés compuesto. Esto implicará la creación de una banca pública como herramienta para financiar los proyectos que las sociedades decidan democráticamente. o Adopción internacional de una tasa sobre las transacciones financieras especulativas (tasa Tobin), que impida o limite los movimientos especulativos o Establecimiento de un sistema de contabilidad de extracción y uso de recursos y de generación de residuos que refleje de forma más fidedigna el impacto real de cada economía sobre el planeta. Así, los flujos de carbono, el agua virtual, la energía-incorporada, etc. deben ser adecuada-mente tenidos en cuenta para poder establecer las responsabilidades diferenciadas de forma adecuada y real. o Establecimiento de planes, en los países enriquecidos, de reducción en el uso de recursos hasta converger con su “cuota ecológica”. Los planes deben establecer objetivos ambiciosos, medibles y vinculantes. 
Los países empobrecidos deben establecer una planificación inteligente en el uso de los recursos que permitan alcanzar unos niveles de vida digna por parte de la población, al tiempo que se evite seguir el camino de despilfarro y desigualdad al que e ha llegado en el Norte Global. Establecimiento de planes de reducción en el uso de energía, especialmente la no renovable. Estos planes deben establecer objetivos ambiciosos y vinculantes, medibles y exigibles, incluyendo topes abso-lutos. o Establecimiento de límites a las actuales políticas de agrocombustibles para impedir tanto la presión que ejercen sobre sobre zonas de alta biodiversidad, y evitar los impactos sociales y económicos que actualmente tienen sobre muchas comuni-dades de campesinas. Los agrocombustibles, obtenidos de subproductos alimentarios o industriales, deben desarrollarse y aprovecharse, pero nunca aquellos que supongan una competencia por las tierras con la producción de alimentos, o el crecimiento de la frontera agrícola a costa de ecosistemas vulnerables de gran biodiversidad. o Establecimiento de me-didas que fomenten la producción local de energía de fuentes renovables. Puesta en marcha de un proceso con el objetivo de alcanzar un control social y democrático de la producción de energía.  o Establecimiento de un protocolo internacional de adaptación al agotamiento de los combustibles fósiles. Este protocolo debe contemplar el mantenimiento de reservas, especialmente en casos de afectaciones a zonas de alta biodiversidad o a comunidades indígenas que vivan en las zonas de la reserva.  o Acuerdo de medidas drásticas y urgentes que pongan fin al acaparamiento de tierras en países empobrecidos por parte de corporaciones. 
Como primer paso, establecimiento de un  protocolo internacional de limitación absoluta a la adquisición de tierras o bienes inmuebles por parte de personas físicas o jurídicas extranjeras o Fomento de la agroecología al más alto nivel, como herramienta de lucha con el cambio climático y de fortalecimiento de la soberanía alimentaria. Puesta en práctica de mecanismos que desincentiven las actividades relacionadas con la agricul-tura industrial. Tasa internacional al uso de agroquí-micos en la agricultura, que revertiría en programas de I+D+I sobre lucha biológica de plagas, diversidad genética de variedades y razas domesticadas, etc. o Revalorización y fortalecimiento del principio de Precaución. Establecimiento de mecanismos que garanticen su aplicación, introduciéndolo como condición sine qua non  en todos los convenios y proto-colos internacionales relacionados con el medio ambienteo Apertura de un debate internacional serio sobre el uso de la tecnología, su control social, o sus beneficios a la sociedad. Elaboración de un código definitorio de tecnologías justas y verdes  o Reconocimiento de la biodiversidad como un bien comunal esencial para la vida que no debe mercantilizarse ni privatizarse, priorizando su conservación ante otros intereses económicos o políticos. o o Rechazo a la aprobación de una Convención sobre Responsabilidad Social Corporativa. 
El establecimiento de normativas ambientales obligatoria para las empresas debe seguir prevaleciendo sobre la regulación voluntaria. o Fortalecimiento de la gobernanza ambiental internacional que permita un nuevo statu quo, donde el rango jerárquico de las decisiones y acuerdos ambientales y sociales estén por encima de los intereses y acuerdos mercantiles y financieros.  Establecimiento de una Autoridad Ambiental Mundial, con capacidad de imponer  sanciones económicas y totalmente transparente donde tengan un papel clave  la  sociedad civil como observadoras y garantes de los intereses públicos o Establecimiento de un Tribunal Ambiental Internacional, con capacidad efectiva dejuzgar a gobiernos y corpo-raciones que violen la legisla-ción internacional. 
Ecologistas en Acción urge a los gobiernos reunidos en Río+20 a que sienten las bases de un inevitable y urgente cambio de paradigma. Debe comenzar sin demora el camino hacia un nuevo modo de vivir y orga-nizarnos que, bajo el prisma de la justicia social y ambiental, eche el freno a esta alocada espiral de destrucción e injusticia y permita que la vida se desarro-lle, con equidad, dentro de las capacidades y los ritmos del planeta. Ecologistas en Acción quiere por último hacer un lla-mamiento urgente a los gobiernos del mundo para que se tomen muy en serio esta ocasión. El tiempo de que dispone la humanidad para evitar puntos de no retorno, especialmente en los planos climático y ambiental, es ya escaso. Si no paramos este sinsentido... ¡Ya no será posible un Río+40! 


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(1)La Economia verde: el lobo se viste con piel de cordero 
http://www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/green-economy_es.pdf 
(2) “Decoupling report”,UNEP 
(3) « Land Tenure and International Investments in Agriculture »
http://www.google.com/url?q=http://www.fao.org/fileadmin/user_upload/hlpe/hlpe_documents/HLPE-Land-tenureand-international-investments-in-agriculture-2011.pdf&sa=U&ei=478KT-yRMYPD8QPx6- iaAQ&ved=0CBAQFjAG&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNGc--0Ag2dP7WecaFT7cJVDY12PLA 
(4)http://www.fian.org/noticias/noticias/nyeleni-mali-una-alianza-mundial-contra-el-acaparamiento-de-tierras/pdf 
(5) « What is the "Green Economy"? », PNUMA.
http://www.unep.org/greeneconomy/AboutGEI/WhatisGEI/tabid/29784/Default.aspx
(6) « ¿Quién controlará la economía Verde? » ETC Group.
http://www.etcgroup.org/upload/publication/pdf_file/ETC_wwctge_ESP_4web.pdf
(7) « Un futuro alimentario viable ». Viklingsfondet.
http://www.utviklingsfondet.no/files/uf/documents/Rapporter/Un_futuro_alimentario_viable_es_parte_1_actualizad a_y_revisada_web.pdf 
(8) « Agroecología para enfriar el planeta ». Ecologistas en Acción, 2011.

 
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* Rio+20 Documento de posición
http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/posicion_rio20-2.pdf