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El juego de Prisa
El juego de Prisa       Público.es  
Por:  Bonifacio Cañibano
17ene 2014  Ya está en casa Mariano Rajoy, recuperándose del jet lag, tras su viaje a Estados Unidos donde nadie “le ha preguntado por Catalunya” y donde “ya nadie habla del incremento del paro en España”.
Bienvenido a la realidad, aquí no se habla de otra cosa. Nos dicen, los que nos han informado de este viaje, que Obama se deshizo en elogios por “el gran liderazgo” de Rajoy, lo que demuestra que la realidad en el Imperio no tiene nada que ver con la que constatamos todos los días por estos pagos. Allí dicen que es liderazgo lo que aquí decimos que es somnolencia. Si nos creemos lo que nos cuentan algunos medios, lo de Rajoy en Washington ha sido tan apoteósico como la entrada del duque de Alba en Roma. En esa tesis están los medios del grupo Prisa.
Prisa siempre ha tenido un problema con la realidad de lo que ocurre en América. Le pasa, como decía John Lennon, “que cuanto más realidad enfrenta, más se da cuenta de que la irrealidad es el programa principal del día”. Todo depende de los intereses del holding. Su línea editorial se acopla como un guante a su cuenta de resultados. Por eso ha apoyado a gobiernos reaccionarios (Fox y Calderón en México, Alán García en Perú…) e incluso a gobiernos que promovían la violencia y el paramilitarismo (Uribe en Colombia…). Y sin despeinarse ha ensalzado gobiernos de izquierdas, como el de Lula en Brasil y vituperado a los de Chávez o Evo Morales que preconizaban políticas similares.
¿Independencia de criterio o negocios? Veamos lo que las noticias esconden. Dicen en México que el trato exquisito que El País otorgó a Vicente Fox tiene relación directa con Don Quijote de la Mancha. En cuanto fue elegido presidente de México, Fox encargó a Santillana (el corazón de Prisa) un millón de ejemplares del Quijote. El periódico El Universal, de la capital azteca, destacó que con esa compra México había igualado el número de ejemplares que se habían comprado en todo el mundo durante ese año. El subsecretario de Educación de entonces, Lorenzo Gómez-Morín aclaró que la operación había ascendido a 56 millones de pesos (8,4 millones de euros) y que se había realizado sin licitación (a lo que no obligaban las leyes mexicanas).
Al contrario que Fox, en las páginas del periódico de Prisa, Evo Morales aparecía “como el líder cocalero” estableciendo una difusa relación entre el presidente de Bolivia con la cocaína. A veces no tan difusa, cómo en aquel artículo memorable titulado “La Política de la coca”, donde advertía de las peligrosas simpatías de Morales hacia Hugo Chávez. ¿Por qué ese odio siciliano? Dicen en Bolivia que todo empezó cuando Evo Morales dijo que “Santillana fomentaba la educación colonialista” y, a continuación, eliminó el sustancioso monopolio que la editorial detentaba sobre los libros de texto en los colegios de primaria y secundaria de Bolivia. Monopolio que le había concedido el gobierno del ex coronel Hugo Banzer en su segundo mandato. La caída de Santillana en Bolivia arrastró al resto de las empresas del Holding que terminó vendiéndolas. Prisa estaba construyendo un imperio mediático en Bolivia. Lo que el Financial Times calificó de “el regreso del conquistador”. Era accionista de ATB -la primera televisión del país andino- del periódico el Nuevo Día de Santa Cruz – estandarte de la rebelión de las regiones de la Media Luna contra el gobierno del MAS- y del rotativo La Razón de La Paz -principal azote de Morales-. El rechazo de los pueblos indígenas a la expansión de Prisa lo interpretó El País como “explosiones telúricas de un magma indigenista, etnopopulista y nacionalista, más o menos hostil al capital extranjero”.
Los negocios son los negocios. Por eso Prisa apoyó sin fisuras en Colombia y en España al gobierno de Uribe ligado al narcotráfico y al terrorismo de estado. Todo para proteger sus intereses como accionista de Radio Caracol TV, principal medio audiovisual del país caribeño. La cuestión, vistos estos antecedentes (hay más, pero para muestra un botón) es saber si cuando El País habla del viaje triunfal de Rajoy a EE.UU está defendiendo sus intereses económicos o está diciendo la verdad. Y aquí regresamos al juego de las coincidencias.
Se da la circunstancia de que hace unas semanas Prisa aprobó un plan de refinanciación de su abultada deuda que asciende a 3.200 millones de euros. Ese plan incluye a los grandes bancos españoles, a dieciséis fondos buitre y a una importante inversión en forma de compra de bonos por parte de Telefónica. Además, el holding -cuyo principal propietario es la multinacional Liberty- ofrece como garantía el 75% de las acciones de Santillana (si Polanco levantara la cabeza….) y se dispone a vender algunos de sus principales activos: el 56% de las acciones que mantiene en Canal + (por las que se interesa Telefónica) y dicen las malas lenguas que también la Ser. Obviamente semejante operación no puede llevarse a cabo sin la cobertura del Gobierno de Mariano Rajoy al que no es momento de incomodar con informaciones periodísticas. Hay mucho en juego.
¿Y la verdad del viaje de Rajoy?… Vaya usted a saber, como decía Jesús Arellano: “El camino hacia la verdad es, en un noventa por ciento, tarea de descubrir mentiras”.